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ANÁLISIS A FONDO

EL FISCO Y LA CARABINA DE AMBROSIO

Francisco Gómez Maza

 

  • Por la boca muere el pez; si se puede aumentar el número de contribuyentes

  • Los aumentos, sobre todo en tiempos de crisis, son totalmente inflacionarios

mazaLa recaudación fiscal ha sido siempre el talón de Aquiles de todos los secretarios de Hacienda y Crédito Público del México moderno. Nunca han tenido imaginación para lograr que todos los que deben paguen sus impuestos. Los ciudadanos tenemos la obligación de entregar un porcentaje de nuestros ingresos al gobierno para que éste tenga recursos para un buen gobierno, para beneficio de la sociedad en todos los asuntos de la vida social. Todos los que han pasado por el encargo de la hacienda pública han sido inútiles en este terreno. Se han conformado con un reducido número de contribuyentes cautivos, y aún estos evaden y eluden pagar todo lo que tienen que pagar, mediante una serie de triquiñuelas inventadas por la tramposa imaginación de contadores sin escrúpulos. Lo que han debido hacer, que es ampliar la base de contribuyentes gravables, no lo han podido hacer. Si no han podido lograr que los cautivos sean honestos, imagine, amigo lector, si van a lograr que paguen los que no se registran ni como personas físicas, ni como personas físicas con actividades empresariales, ni como empresas como es el caso del comercio informal que pesa y gravemente en la economía. No hay manera de que los comerciantes callejeros sean gravados por el fisco. Y vaya que mueven dinero y obtienen ganancias millonarias. Simplemente basta con asomarse a la enorme Central de Abasto del Distrito Federal, ya no digamos de las otras grandes ciudades del país, para ver cómo se mueve el dinero, contante y sonante, no de cheques de banco, sino en efectivo. Ni ahí ha podido el fisco. El Sistema tributario no sabe imaginar otra cosa que elevar los impuestos, como pretende ahora imponer ese maldito 2.2 por ciento al consumo. El señor Agustín Carstens debería de saber que la elevación de impuestos es altamente inflacionaria, que eleva los precios de todos los bienes y servicios, exponencialmente, y que la inflación es un impuesto a los pobres, y en este país hay millones de pobres.

Ahora, no por propia imaginación, sino porque los diputados decidieron que los depósitos bancarios de 20 mil pesos para arriba sean gravados (Impuesto a Depósitos en Efectivo), los señores de la Hacienda pública han podido darse cuenta de que cerca de dos millones de contribuyentes no pagan sus contribuciones, como lo publicó este jueves el periódico Excélsior en su página frontal. De acuerdo con el Sistema de Administración Tributaria, tan sólo en los primeros siete meses del año 640 mil 927 personas físicas no se dieron de alta ante el fisco. Los 640 mil se suman a los un millón 108 mil contribuyentes que fueron detectados en el segundo semestre del 2008, cuando comenzó a operar el impuesto a los depósitos bancarios. El IDE es un impuesto que grava con dos por ciento los depósitos en efectivo, por arriba de los 25 mil pesos. Nació en julio del 2008, como un tributo de control. Para el SAT, ha resultado ser la joya para reducir la evasión fiscal. Alberto Real, director del SAT, informó en conferencia de prensa, el miércoles, que resarcir esa evasión le permitió recaudar durante el segundo semestre del año pasado 807 millones 420 mil pesos; lo que significa que tuvieron que hacer depósitos por arriba de 40 mil millones de pesos en la banca comercial. De enero a julio, el fisco captó 509 millones 311 mil pesos de IDE, que dieron como resultado depósitos por arriba de 25 mil millones de pesos. El funcionario fiscal mencionó que en todo el año realizará 90 mil actos de fiscalización, entre los contribuyentes que presentaron inconsistencias en sus declaraciones y el IDE. En lo que va del año han realizado 30 mil acciones a personas que no contaban con un RFC (Registro Federal de Causantes) o que no estaban inscritas, de los cuales tres mil 146 contribuyentes ya se han regularizado, declararon que sí tenían un registro o corrigieron sus datos. Están por actualizar 29 mil registros en el RFC, de los cuales han logrado empadronar a cinco mil 523 que aparecían como no localizados, personas que regularmente contaban con una dirección distinta.

Al mes de julio los bancos informaron al SAT que 384 mil contribuyentes ya se habían regularizado. Tenían datos equivocados, principalmente, en su RFC. Y vea, amigo lector: La evasión fiscal hasta 2007 equivalía a 24.5 por ciento del potencial recaudable de todos los impuestos aplicados en México. Y en un par de meses el SAT concluirá las investigaciones, de lo que resultarían acciones en contra de futbolistas de primer nivel. Esta información es una gran noticia, en un sistema tributario que siempre ha descansado más en los derechos e impuestos que entrega la empresa de México, Petróleos Mexicanos, que no ha podido hacerse eficiente ni ampliar su capacidad de producción debido a que entrega al fisco casi todas sus ganancias, aunque le pudiera parecer increíble. No es que Pemex no tenga recursos para reinvertirlos en su planta productiva. No. Lo que ocurre es que el gobierno se lleva todo en impuestos. Que vea el señor Carstens que si se puede aumentar el ingreso fiscal. Sólo falta un poco de más dedicación y un poquito menos de corrupción. Cobrarles a los que no pagan. No a los que ya pagan. Y controlar a los que pagan pero evaden y eluden buena parte de lo que deberían pagar. Un buen gobierno, sobre todo en tiempos de crisis, de recesión económica, de falta de producción, de aumentos indiscriminados de costos y de precios, de escasez, pues, no aumenta impuestos. Al contrario apoya con liquidez a los agentes económicos, y los agentes económicos más importantes son los ciudadanos comunes y corrientes, los consumidores de los niveles económicos más vulnerables. El mercado interno mexicano está en la lona. Los productos y los servicios, los pocos que se producen y se dan, están caros, muy caros. Los consumidores, por su parte, ven día a día cómo la inflación se acaba sus magros ingresos y ya no están comprando todo lo necesario para la manutención de la familia. Y lo que le preocupa al señor Carstens es obtener dinero, pero a como dé lugar. Pareciera que don Agustín no estudió economía, que no fue a la Universidad, que es un lego en ciencia económica. La más pobre ama de casa podría darle una lección de economía. Un “No”, pues a más aumentos de impuestos. Un “Sí” a que los señores del Sistema de Administración Tributaria se pongan a trabajar en serio para ampliar la base gravable, inclusive en el comercio informal. En cualquier parte del mundo civilizado, los comerciantes de la calle pagan impuestos. Por qué en México están exentos. Y los peces grandes. Las grandes empresas. Esas tienen todo para evadir y eludir sus obligaciones fiscales. Una prueba de ello es el famoso redondeo o el Teletón.

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