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LECCIÓN DE CIVISMO
Claudio Tapia
Los que apostamos a la democracia deliberativa como camino para salir del laberinto de pobreza, injusticia, desigualdad y subdesarrollo en el que estamos extraviados; algunos de los que creemos que ha sido la ausencia de ciudadanos en las decisiones que afectan la vida pública el origen de nuestros males, asistimos a la Escuela de Graduados en Administración Pública y Políticas Públicas (EGAP) del ITESM a un curso cuyo contenido se explica en su título “Participación ciudadana y gestión pública en Nuevo León”.
El curso, con duración de seis meses, se llevó a cabo con el patrocinio del Gobierno del Estado a través de la Corporación de Proyectos Estratégicos (CORPES) que se limitó a poner los recursos económicos y a exigir resultados y, por su parte, la EGAP se encargó de todo lo demás: decidió libremente los contenidos académicos, eligió a los expositores (todos doctores en filosofía y ciencia política) y seleccionó a los participantes.
Como primer resultado visible del diplomado, se elaboró, coordinado por un profesor- investigador de la escuela, el libro titulado “Compromiso ciudadano, participación y gestión pública en Nuevo León”, bajo los auspicios del Fondo Editorial de Nuevo León, la CORPES y la EGAP, que contiene la selección de 20 ensayos elaborados por los educandos del curso, arbitrados por pares académicos y avalados por la institución coeditora.
El pasado jueves 1 de octubre, se llevó a cabo la presentación del mencionado libro en el auditorio de la EGADE del ITESM con la asistencia del Gobernador del Estado, Natividad González Parás, Othón Ruiz Montemayor, director de la CORPES y Alberto Bustani Adem, Rector ZMM Tecnológico de Monterrey, como invitados especiales.
Ante una concurrencia nutrida para este tipo de eventos, se llevó a cabo la presentación del libro y, para dar feliz término al académico evento, se le dio el uso de la palabra al gobernador. A los pocos minutos de iniciada su intervención que todos atendíamos con interés, de repente, ¡órale!, 20 afectados de la UCREM, en su mayoría adultos mayores, dispersos en la sala, protestaron en silencio de frente al gobernador Natividad González Parás.
Los manifestantes, a una señal, de repente, se pusieron de pie y en silencio se despojaron de camisas y blusas para exhibir sus camisetas con frases de protesta por la agresión de que fueron víctimas por porros de la CROC afuera del Congreso donde el gobernador rindió su último informe.
“No olvides que en Nuevo León cuando golpeas a uno golpeas a todos” y “¡No golpees a los abuelitos!”, decían las camisetas por el frente y por detrás. Algunos de los manifestantes, sin aspavientos, en silencio, se tomaron de las manos.
Aquí viene la lección. No se crea que la legítima protesta tomó a los organizadores del evento por sorpresa. Sabíamos que una manifestación de reclamo al gobernador iba a ocurrir, aunque no sabíamos cómo. Pero todos, confiando en el civismo de los reclamantes y sobre todo en el de su coordinadora que fue golpeada por los porros y que también se benefició con el diplomado que originó el libro que se presentaba, convenimos en respetar el derecho a la libre manifestación, máxime si se daba en un recinto académico comprometido con la formación de ciudadanos.
No está demás dejar asentado que, como todos, deseo que la agresión que sufrieron los defraudados por la UCREM no quede impune y que también que sean llamados a cuentas los complacientes policías que la permitieron. Eso es, simplemente, exigir que se cumpla la ley.
Pero lo sucedido con la protesta nos deja una ejemplar enseñanza. Destaco, con cauto optimismo, nuestra aproximación a una sociedad de ciudadanos. El cívico reclamo exhibió el avance en cultura democrática del ITESM que ha permitido que la EGAP se convierta en un foro de libre y respetuosa discusión de los asuntos públicos. Deliberadamente, se ha convertido en un espacio de debate informado y respetuoso entre gobernantes y gobernados y de estos entre sí, para darle rumbo al estado y a la nación. Sus autoridades, informadas de que la protesta iba a ocurrir, sin temor dijeron: adelante. Se trata de un acto sin precedentes. En hora buena. Tristemente, lo ahí ocurrido es impensable en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Por supuesto que los golpeados, primero en su patrimonio y ahora en su integridad física, también merecen un amplio reconocimiento por su civilidad. Sin renunciar a su legítima demanda de justicia, supieron protestar en un evento de alto contenido cívico, sin estridencias, con orden y respeto. Lo cortés no quita lo valiente. Con la dignidad y la sabiduría que dan los años, reclamaron que se les haga justicia y se cumpla lo prometido. ¿Cómo no estar con ellos? Fue conmovedor.
Finalmente el gobernador y su alta investidura. Con tiempo suficiente para cancelar el evento o mandar a alguien en su representación, el gobernador fue enterado, por el personal de seguridad, de que los protestantes algo iban a hacer. No debían, así lo dijeron, exponerlo a una situación incómoda a dos días de terminar su gestión. El gobernador lo pensó, lo sopesó, se trataba del resultado, no menor, de la participación ciudadana alentada por su gobierno. Debía asistir a una reunión con ciudadanos informados, críticos y capacitados, por la gestión de su gobierno, en la cultura del debate y la libre manifestación, en un foro académico tan prestigiado como la EGAP. Adelante dijo, no se debe cancelar. Se presentó, habló y asimiló.
Al retirarse del recinto, abordado por los medios que creyeron tener la “nota”, el gobernador les manifestó: “Es la expresión de un derecho, están en su derecho de expresarlo y más si lo hacen con respeto, como lo hicieron, es parte de nuestra vida democrática y del sistema de libertades que hay en el país y en Nuevo León”. ¿Qué tal?
claudiotapia@prodigy.net.mx
Foto: Jorge Ibarra
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