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ANÁLISIS A FONDO
DE DESAGUISADO
EN DESAGUISADO

Francisco Gómez Maza

  • FCH lo advirtió: rebasaré a la Izquierda por la izquierda
  • Y lo que hace es crear condiciones para un estallido social

mazaAlgo está podrido en Dinamarca, presume el príncipe Hamlet. Y en México algo está podrido. El más reciente acto de incongruencia política y económica es la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que proporciona la energía eléctrica al Distrito Federal, a la ciudad de México y a los estados circunvecinos. Qué fue lo que hizo que el gobierno de Felipe Calderón decidiera intervenir esa empresa, en uno de esos llamados “sabadazos”, con cámaras de televisión y la intervención de las fuerzas de seguridad. Qué hay detrás de esa determinación. Qué oscuros intereses mecieron la cuna de un engendro irracional y antieconómico. La liquidación de la empresa costará 20 mil millones de pesos, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda. Qué necesidad había de desaparecer a la abastecedora de energía después de la Comisión Federal de Electricidad. La crisis comenzó con la negativa de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a la toma de nota del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Mexicano de Electricistas. Ahora hay un conflicto social de enormes dimensiones que puede crecer y crecer, y convertirse en un conflicto muy grave que no dejará nada bien parado al gobierno del presidente Felipe Calderón. ¿Hay la decisión de apurar la privatización de las empresas que aún quedan en manos del gobierno por ser estratégicas? ¿La siguiente empresa a intervenir será la propia Comisión Federal de Electricidad, y luego Petróleos Mexicanos? Todo es posible en esta tensa paz porfiriana. El hecho, sin embargo, ha sido producto de un mal cálculo. De un cálculo de “genios” infantiloides. Si le pegamos al Sindicato Mexicano de Electricistas, uno de los sindicatos independientes, le pegamos en el corazón a la izquierda representada por Andrés Manuel López Obrador, la conciencia de los soberbios, de los que no ven más allá de sus narices, de los que están seguros de tener la suficiente capacidad de respuesta bélica para una revuelta social, que está a la vuelta de la esquina.

Muchas aberraciones se han cometido en nombre de la democracia. Primero fue la decisión de declararle la guerra al narcotráfico. Ni el narcotráfico se ha acabado, y al contrario viaja en zona de superlujo, y si ya llevamos en tres años alrededor de 15 mil muertos, ejecutados. Ni el Alfganistán, ni en Irak. Los medios han paliado los hechos en las últimas semanas, pero los muertos siguen produciéndose a razón de 30 diarios en promedio. Luego, la falacia mediática de la fiebre porcina, amablemente e ininteligiblemente llamada AH1N1, que cimbró al país, gracias a la colaboración de los medios informativos, principalmente la televisión. Una propaganda terrorista para manipular a la gente. No es que no sea grave ese padecimiento. Pero no es tan grave como se le quiso presentar. Por qué razones. Fue una humareda de distracción. Han muerto más personas desde que se acabó la manipulación mediática, como en Irak, en donde han muerto más soldados estadounidenses desde que se “acabó” la guerra y Sadam Hussein fue ahorcado. Pero han muerto muchos más por hambre y por enfermedades curables.

Luego comenzó una campaña para convencer a la gente de que la recesión económica ya había tocado fondo y que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina. Algo totalmente falso. Una golondrina no hace verano. Y si la balanza comercial en algún momento ha tenido un comportamiento menos “pior” no ha sido porque la crisis haya pasado, sino porque las ventas petroleras han paliado en una mínima parte el déficit de la balanza comercial o porque las empresas no han importado porque no tienen capacidad de compra. Los indicadores económicos dicen que la economía nacional está en la lona; es más, está debajo del cuadrilátero, como un luchador cuando es lanzado por los aires por su contrincante y cae entre los asientos del público. Enseguida, vino el paquete económico para el 2010, que a fuerzas sigue siendo neoliberal, cuando el neoliberalismo está ya olvidado inclusive por los tatcherianos, por los reaganianos, por los bushianos, por los Chicago Boys y hasta por el Fondo Monetario Internacional, que por cierto considera a México como el peor caso de mal comportamiento económico en el mundo y no es ya más el ejemplo de cordura que fue en lo pasado. El desempleo está en las nubes y eso indica que la economía no está funcionando, que la capacidad de producción de la planta industrial está parada en una enorme proporción porque no tiene ni demanda interna ni externa. Y con el paquete económico, vinieron los absurdos aumentos de impuestos a las empresas, a las personas morales, y a las personas físicas, y sobre todo a los contribuyentes, a los pobres, con el pretexto de ayudar a los pobres a pasar la crisis.

El señor Calderón no aprendió la lección de la derrota del 5 de julio pasado. Con toda esta estrategia totalmente equivocada, sin rumbo, ni siquiera para instalar un modelo capitalista en el país, ni siquiera para beneficiar a las empresas medianas e inclusive grandes, lo que está impulsando es una respuesta popular, que inclusive puede ser violenta, revolucionaria, y llevar al país al caos de la confrontación armada, que como último recurso de los ciudadanos se explica pero no tiene tampoco ningún sentido ni lleva a ninguna parte. Lo menos “pior” es que el señor Calderón está profundizando el hoyo donde será enterrado su Partido, el de Acción Nacional, en las elecciones del 2012. En vez de crear condiciones para revertir la derrota y convertirla en victoria, hace todo lo contrario. Los panistas deberían ser los primeros en estar enojados con la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro porque es una de las puntillas de ese toro que empieza a buscar las tablas, porque le tiene miedo, pavor, a Enrique Peña Nieto, y más pavor a Andrés Manuel López Obrador, aunque no lo quieran los paraperiodistas.

Qué decisión equivocada. No se puede entender. Menos comprender. Una decisión tomada en contra de sí mismo, cuando el mismo señor Calderón prometió que rebasaría a la Izquierda por la izquierda. Se está haciendo el hara kiri. Pero el motor de todo, no es el interés por México. Es la soberbia. Mi inmemorial Felipe. Sabes que nunca he sido panista. Pero cubrí, como reportero, las actividades de tu partido cuando fui reportero. Y la verdad, me dio gusto cuando te nombraron candidato. Creí que tu cordura de siempre se impondría. Pero ya veo que es cierto que el poder marea. Saca al individuo de su centro. Cuánta razón tenía “El Piolín”, que en retrospectiva creo que partió a tiempo.

ANÁLISIS A FONDO
DE DESAGUISADO
EN DESAGUISADO
Francisco Gómez Maza

  • FCH lo advirtió: rebasaré a la Izquierda por la izquierda
  • Y lo que hace es crear condiciones para un estallido social

Algo está podrido en Dinamarca, presume el príncipe Hamlet. Y en México algo está podrido. El más reciente acto de incongruencia política y económica es la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que proporciona la energía eléctrica al Distrito Federal, a la ciudad de México y a los estados circunvecinos. Qué fue lo que hizo que el gobierno de Felipe Calderón decidiera intervenir esa empresa, en uno de esos llamados “sabadazos”, con cámaras de televisión y la intervención de las fuerzas de seguridad. Qué hay detrás de esa determinación. Qué oscuros intereses mecieron la cuna de un engendro irracional y antieconómico. La liquidación de la empresa costará 20 mil millones de pesos, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda. Qué necesidad había de desaparecer a la abastecedora de energía después de la Comisión Federal de Electricidad. La crisis comenzó con la negativa de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a la toma de nota del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Mexicano de Electricistas. Ahora hay un conflicto social de enormes dimensiones que puede crecer y crecer, y convertirse en un conflicto muy grave que no dejará nada bien parado al gobierno del presidente Felipe Calderón. ¿Hay la decisión de apurar la privatización de las empresas que aún quedan en manos del gobierno por ser estratégicas? ¿La siguiente empresa a intervenir será la propia Comisión Federal de Electricidad, y luego Petróleos Mexicanos? Todo es posible en esta tensa paz porfiriana. El hecho, sin embargo, ha sido producto de un mal cálculo. De un cálculo de “genios” infantiloides. Si le pegamos al Sindicato Mexicano de Electricistas, uno de los sindicatos independientes, le pegamos en el corazón a la izquierda representada por Andrés Manuel López Obrador, la conciencia de los soberbios, de los que no ven más allá de sus narices, de los que están seguros de tener la suficiente capacidad de respuesta bélica para una revuelta social, que está a la vuelta de la esquina.

Muchas aberraciones se han cometido en nombre de la democracia. Primero fue la decisión de declararle la guerra al narcotráfico. Ni el narcotráfico se ha acabado, y al contrario viaja en zona de superlujo, y si ya llevamos en tres años alrededor de 15 mil muertos, ejecutados. Ni el Alfganistán, ni en Irak. Los medios han paliado los hechos en las últimas semanas, pero los muertos siguen produciéndose a razón de 30 diarios en promedio. Luego, la falacia mediática de la fiebre porcina, amablemente e ininteligiblemente llamada AH1N1, que cimbró al país, gracias a la colaboración de los medios informativos, principalmente la televisión. Una propaganda terrorista para manipular a la gente. No es que no sea grave ese padecimiento. Pero no es tan grave como se le quiso presentar. Por qué razones. Fue una humareda de distracción. Han muerto más personas desde que se acabó la manipulación mediática, como en Irak, en donde han muerto más soldados estadounidenses desde que se “acabó” la guerra y Sadam Hussein fue ahorcado. Pero han muerto muchos más por hambre y por enfermedades curables.

Luego comenzó una campaña para convencer a la gente de que la recesión económica ya había tocado fondo y que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina. Algo totalmente falso. Una golondrina no hace verano. Y si la balanza comercial en algún momento ha tenido un comportamiento menos “pior” no ha sido porque la crisis haya pasado, sino porque las ventas petroleras han paliado en una mínima parte el déficit de la balanza comercial o porque las empresas no han importado porque no tienen capacidad de compra. Los indicadores económicos dicen que la economía nacional está en la lona; es más, está debajo del cuadrilátero, como un luchador cuando es lanzado por los aires por su contrincante y cae entre los asientos del público. Enseguida, vino el paquete económico para el 2010, que a fuerzas sigue siendo neoliberal, cuando el neoliberalismo está ya olvidado inclusive por los tatcherianos, por los reaganianos, por los bushianos, por los Chicago Boys y hasta por el Fondo Monetario Internacional, que por cierto considera a México como el peor caso de mal comportamiento económico en el mundo y no es ya más el ejemplo de cordura que fue en lo pasado. El desempleo está en las nubes y eso indica que la economía no está funcionando, que la capacidad de producción de la planta industrial está parada en una enorme proporción porque no tiene ni demanda interna ni externa. Y con el paquete económico, vinieron los absurdos aumentos de impuestos a las empresas, a las personas morales, y a las personas físicas, y sobre todo a los contribuyentes, a los pobres, con el pretexto de ayudar a los pobres a pasar la crisis.

El señor Calderón no aprendió la lección de la derrota del 5 de julio pasado. Con toda esta estrategia totalmente equivocada, sin rumbo, ni siquiera para instalar un modelo capitalista en el país, ni siquiera para beneficiar a las empresas medianas e inclusive grandes, lo que está impulsando es una respuesta popular, que inclusive puede ser violenta, revolucionaria, y llevar al país al caos de la confrontación armada, que como último recurso de los ciudadanos se explica pero no tiene tampoco ningún sentido ni lleva a ninguna parte. Lo menos “pior” es que el señor Calderón está profundizando el hoyo donde será enterrado su Partido, el de Acción Nacional, en las elecciones del 2012. En vez de crear condiciones para revertir la derrota y convertirla en victoria, hace todo lo contrario. Los panistas deberían ser los primeros en estar enojados con la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro porque es una de las puntillas de ese toro que empieza a buscar las tablas, porque le tiene miedo, pavor, a Enrique Peña Nieto, y más pavor a Andrés Manuel López Obrador, aunque no lo quieran los paraperiodistas.

Qué decisión equivocada. No se puede entender. Menos comprender. Una decisión tomada en contra de sí mismo, cuando el mismo señor Calderón prometió que rebasaría a la Izquierda por la izquierda. Se está haciendo el hara kiri. Pero el motor de todo, no es el interés por México. Es la soberbia. Mi inmemorial Felipe. Sabes que nunca he sido panista. Pero cubrí, como reportero, las actividades de tu partido cuando fui reportero. Y la verdad, me dio gusto cuando te nombraron candidato. Creí que tu cordura de siempre se impondría. Pero ya veo que es cierto que el poder marea. Saca al individuo de su centro. Cuánta razón tenía “El Piolín”, que en retrospectiva creo que partió a tiempo.

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