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LA RESISTENCIA DEL SME
Y SUS ALIADOS
Ricardo Morales Pinal
Gran revuelo nacional se ha desatado por la liquidación de la compañía Luz y Fuerza del Centro (LFC). Y no es para menos. Lanzados al desempleo miles de trabajadores de la industria eléctrica de un macanazo por el “presidente del empleo”; transgresión a los derechos constitucionales más elementales de miles de trabajadores y una burla a todos los mexicanos al implementar un operativo policiaco desde las sombras que pone al descubierto que en lugar de un presidente, de un hombre de estado, los mexicanos contamos en la más alta responsabilidad de la nación con un faccioso representante de las élites del poder.
Pero esta acción dirigida en contra de LFC es mucho más y mucho peor que una agresión en contra del SME –que también lo es-; se trata de la concreción de una política económica que tiene como eje central el apoderamiento de los recursos estratégicos del país por un sector que ve en él no a la patria soberana que construyeron y nos heredaron nuestros ancestros, sino a un gran mercado que les da la posibilidad de acrecentamiento de sus fortunas. En este sentido, la liquidación de LFC no es un problema meramente sindical o laboral que interesaría por lo mismo solamente a los electricistas agrupados en el SME. Es por el contrario un tema de interés nacional que debe de importar a todos los mexicanos, al menos a los que no estamos dispuestos a permitir que la patria se nos venda –como dice la canción de Manuel Rodríguez- “como si fuera alfiler”.
Por supuesto que el gobierno calderonista, en voz de un buen número de sus testaferros que operan bajo el manto de “comunicadores” en los medios se están encargando de convencer a “la audiencia” de que la medida no va dirigida a la privatización y de atizar el ánimo anti sindicalista que hoy por hoy invade a amplios sectores de la población, para hacer bola de humo y ocultar que la responsabilidad principal en la conducción de cualquier empresa no recae en su sindicato sino en su cuerpo administrativo y más todavía –y principalmente- ocultar el carácter anticonstitucional e ilegal de la medida adoptada por el presidente.
La cantinela que el gobierno federal ha esgrimido para justificar su deleznable acción y que repite día y noche acerca de la “ineficiencia” de la empresa, no es más que la repetición de una estrategia que los gobiernos neoliberales han puesto en marcha en otros momentos y latitudes. Recordar la liquidación de Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey. Y al igual que en aquel entonces Lo hizo el sindicato minero, hoy la lucha del SME por evitar la liquidación definitiva se perfila larga y difícil. Hoy anima la postura adoptada por el PRI y el PRD en las cámaras y el movimiento de López Obrador en cuanto a criticar la medida adoptada por el Ejecutivo y solidarizarse con el movimiento de los electricistas, cada cual desde sus respectivas trincheras. Anima por supuesto también la posición del sindicalismo aglutinado en la UNT.
Era por supuesto de esperarse la posición del PAN de apoyo a la medida; es decir, que finalmente el conflicto pone en blanco y negro el escenario en el que se desarrolla hoy la lucha política en el país y por lo tanto y ojalá que tanto el PRD como el PRI entiendan que admitir cualquier alianza electoral con el PAN en Guerrero, Coahuila o Michoacán, en el afán de desplazarse uno a otro, según el caso, solamente operará a favor de esta política antinacional del gobierno calderonista.
Veremos y diremos.
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