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SOBRINO DE MERCEDES SOSA EN MTY
EL TANGO NUNCA SE TIRÓ CONTRA EL SISTEMA(ENTREVISTA CON RUBÉN ROJAS)
Roberto Guillén
Dialogar con Rubén Rojas es un viaje a la rebelión Argentina. Si en los planteles educativos de la entidad ya sólo queda el romanticismo de la nostalgia por las ideas revolucionarias, la plática con el sobrino de Mercedes Sosa nos comunica que en el alma argentina aún palpita el sueño por la utopía. Y si no, pregúntense de dónde viene aquello que va más o menos así: “¿quién dice que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
¿Cómo fue que llegas a Monterrey?
Yo llegué a México allá por el 77, llegué como refugiado, como asilado político, por el alto comisionado de las Naciones Unidas.
¿Pertenecías a alguna organización?
Era militante, como los chavos, los estudiantes, los mismos profesores, maestros, grandes académicos, que no necesariamente eran militantes, pero por el solo hecho de estar involucrados en el proceso cultural que se estaba dando en Argentina, con la dictadura, o sea, el golpe de estado, alguien que no pensaba igual que el gobierno ya era antagonista. Si no pensabas como el gobierno, eras subversivo, comunista, enemigo del estado, y en ese marco me vi involucrado.
Tengo entendido que eres músico…
Sí, toda mi vida fui músico de conservatorio.
Cuéntame de tus encuentros con la señora Mercedes Sosa…
Antes de conocerla personalmente, la veíamos en los catálogos de las revistas y de los teatros en Buenos Aires, donde eran teatros en los que se hacía una especie de sainete, te hablo de los años sesenta. Porque en el 58- 60, Mercedes era una mujer que ya cantaba. Ella nació en un pequeño pueblo de la provincia de Tucumán. Ciudad Guzmán se llamaba la comunidad. De hecho Tucumán es una de las provincias, de lo más pequeño del país. Y ahí nació ella, no concretamente en la capital de Miguel de Tucumán.
¿Cuáles eran las preocupaciones de Mercedes Sosa?
Mercedes Sosa pertenece a una generación muy interesante, de músicos y artistas de Argentina. Tomando en cuenta que ella nunca fue autora. Ella es intérprete, siempre fue una excelente intérprete, de grandes compositores argentinos, y grandes por la propuesta que tenían esos compositores.
Siempre Mercedes ha sido una mujer muy sensible. De hecho, podemos ver en la música popular de Argentina tres expresiones muy nacionalistas, y al mismo tiempo antagónicas, en cuanto a qué sector del pensamiento de la sociedad Argentina representa. Te hablo del primer tiempo del peronismo, hasta estos días, que la gente en el mundo piensa que tango significa Argentina. Ubican Argentina en ese contexto. Y no, la música de Argentina es la música de los gauchos. O sea, está el folklor, está una corriente muy autóctona de la música étnica y el tango. Luego en Argentina llegó lo que era contrario, como pensábamos nosotros, decíamos que era canción de protesta, luego lo llamaron canto nuevo. Y esta música, el folklor y el canto de protesta, eran los moldes a través de los cuales se podría canalizar los pensamientos sociales de Argentina. ¿Por qué? Porque de los tangos no hay uno solo que se tire contra el sistema. El tango es casi sicoanalítico, autocrítico del individuo, pero jamás crítico del sistema. Aparte, es una forma híbrida de la cantidad de corrientes inmigratorias que llegaron a Argentina, sobre todo, italianos, franceses, ingleses y algunos croatas. Y esa gente es la que genera el tango. Sin embargo, cuando ellos llegaron, Argentina ya estaba poblada de gauchos. Nos llamaban los cabecitas negras. ¿Por qué? Porque en el interior de la república todos somos morenos, como me ves a mí, como Mercedes, que es del mismo tono. El tango siempre era muy de eso que un tipo que por celos mató a una vieja de 36 puñaladas, cosas por el estilo. Muy yo. El tango es demasiado ególatra. Y la música popular Argentina tiene que ver con el gaucho, con la música del hombre de la tierra. Y esta música siempre de su raza, de su etnia del gaucho, del campo, de la naturaleza, del amor, de las costumbres. Y cuando el sistema totalitario de gobierno comienza a anular todo aquello, obviamente la canción, el folklor, toma una mecánica de autodefensa. Es el mismo canto nacional que se va a defender; y en ese entorno de cosas surge, no solamente Mercedes Sosa, como intérprete de los poetas que escribían con una crítica social. Nosotros en Argentina, a esta corriente musical no le dimos el nombre de canto nuevo, ni canción de protesta, fíjate qué interesante, el movimiento de los chavales, artistas e intelectuales, le dimos el nombre de “canción necesaria”.
¿Por qué?
Porque era la necesidad. El canto de protesta puede ser muchas veces con tintes políticos partidarios absolutos, lo cual es válido. Por ahí estamos hablando de que el comunista tenía su poeta y cantaba. Nosotros buscábamos la posición tercera, entre la izquierda y la derecha. Tratábamos de encontrar alguna brecha, de que dijéramos lo que hacemos. Para este lado están los comunistas, para el otro, los que defienden al sistema, los de derecha. Había una tercera, el pensamiento intelectual, incluso político de Argentina era una pretensión del peronismo. Juan Domingo Perón creía en la tercera posición, incluso en aquellos momentos de los antagonismos, de la dicotomía capitalismo-comunismo. Perón decía que era posible crear un tercer estado, que se llamaba la tercera posición en el mundo.
En ese entorno de cosas, nace no solamente Mercedes, sino Horacio Guaraní, Atahualpa Yupanqui, Los Trovadores, Armando Tejada Gómez. Grupos musicales como Buenos Aires 8, y muchos grupos dentro del canto folklórico que tomaban la defensa de la música.
¿Consideras que esta música necesaria le costó a Mercedes la salida del país?
Y no solamente a ella, sino a muchos más. Atahualpa Yupanqui fue un exiliado a medias, autoexiliado y medio exiliado a fuerzas por el sistema. El primer hombre que sale de Argentina a nombrar la canción de los gauchos por el mundo es precisamente Atahualpa Yupanqui. Quien está en el poder, ejerce el poder y maneja todo en un función de; le da un cierto tinte cultural de acuerdo a como se condiciona su forma de ser y a quien sirve. Es increíble que Atahualpa Yupanqui fuera antagónico con el peronismo. Cuando Perón estaba en el gobierno, era perseguido.
Cuando llega la dictadura militar de Juan Carlos Onganía en el 63, en Argentina, es perseguida Mercedes Sosa, por interpretar canciones de poemas que realmente crean una forma de escribir, que iba en defensa de los valores nacionales. Llegó a estar prohibido, como fue el caso de Pinochet, el que tocaras una quena, un bombo, un charango, que cantaras las canciones de la tierra. Tenías que cantar las canciones que el sistema daba cabida nada más. Y el tango, no es que sea crítico del tango, me gusta mucho, pero nunca fue tocado. Se respetaba en el sentido de que era una música que pertenecía a una clase
¿Y tú qué música tocas?
Yo canto canciones folklóricas de Argentina. He cantado últimamente canciones de tango, pero la formación en el conservatorio, desde el punto de vista oral, bucal, siempre estuve más pegado a la canción popular, la música de los gauchos.
¿Cuando fue la ultima vez que viste a Mercedes?
Fue cuando vino al Teatro de la Ciudad, la alcancé por el estacionamiento. Recordó a mi madre, recordó que era de Concepción y ella de Ciudad Guzmán. Fue la última vez que la vi. Decía que ya se sentía muy cansada, que ya no quería hacer tantas cosas, y que mejor se iba a dedicar a brindar apoyo a la UNICEF, con los niños de Argentina, porque su hijo la traía para arriba y para abajo con contratos pendientes.
¿Cómo vislumbras el legado de Mercedes Sosa para la cultura musical de Argentina?
No solamente para Argentina, sino para toda América Latina, incluso Iberoamérica, por así decir. Por ejemplo, recuerdo un álbum, un trabajo interesante de Mercedes Sosa, que se llama mujeres argentinas, un disco que ella hizo, en la que canta canciones, sin llegar a un feminismo a ultranza, nada por el estilo. Yo pienso que antes de Mercedes, Alfonsina y el Mar, una canción muy bella, dedicada a la poeta Alfonsina Storni, no hubiera sido lo que fue y que ahora todo mundo la conoce, fue precisamente a través de Mercedes Sosa. Luego hizo otro, en un homenaje a América Latina, muy interesante también. Cantó junto con Armando Tejeda Gómez, hizo cosas muy interesantes con la orquesta de Waldo de los Ríos. Una cosa hermosa que recuerdo de Mercedes aquí en México, es en Bellas Artes, cuando llegó. Ha abierto espacios, por su forma de cantar, más que nada. Obviamente la voz, la representación no solamente en cuanto a canto, sino a lo étnico, físico, de una raza de Argentina y de América del Sur. Si tú ves a Mercedes Sosa, sus rasgos son totalmente indígenas. Era una mujer que provenía de raíces incas, en la provincia de Tucumán.
Por último, el factor de la música, ¿es una arma contra la opresión de los pueblos?
Acuérdate que la música siempre ha sido un arma muy interesante, el arte en general. Es una herramienta. Somos conscientes que en cualquier manifestación del arte es donde podemos ver al Ser en uso total y absoluto de la libertad, plena. Y ese crisol es lo que permite que ahí se fundan muchas cosas. El arte siempre ha sido una herramienta muy necesaria para hacer contrapeso contra los sistemas que van en contra de la libertad de expresión y de la dignidad humana. Siempre ha sido así. En cuanto a la música, hay música buena y música mala. Hay una que sirve para un propósito. Tú sabes que hay música hueca que no sirve para nada.
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