CONTROL DE DAÑOS DE LA ÑORA DE LOS MARRANOS
José Luis Sierra
“No hay noticia que dure más de una semana en los titulares” es una máxima del marketing político que lleva a los expertos en crisis a recomendar: “aguantar todo lo que se pueda, sin salir y sin sacar la cabeza”. Pasado el “mal rato” se recomienda desatar una ofensiva mediática dirigida a resarcir parte de los daños o restaurar la imagen afectada.
Es más que evidente que se utilizó la estrategia “aguantar” para el control de daños en casos tan sonados y tan graves como la “madriza” del secretario Zetina a su esposa, las tropelías cometidas en la Catedral con la connivencia del Arzobispo, el regalito de las 7 camionetas a los siete diputados raterines o en el proceso de defenestración-reivindicación de la dipu Doris Candila, por mencionar sólo los casos más recientes.
Lo que queda por saber es el grado de olvido y de importamadrismo que existe en la población yucateca, en particular, entre los votantes de la ciudad de Mérida. Mi percepción es que tantos y tan graves excesos de los miembros del Club de Tobi han terminado por hartar a un buen grupo de meridanos y que las reacciones ya se empiezan a sentir en sectores sociales más allá del “círculo rojo” de los críticos y analistas.
Tan indignante resulta saber y comprobar los derroches en que ha incurrido la Señora de los Marranos como inaceptable para cualquier ciudadano inquieto el cinismo con que responde y nos manda a freír espárragos quien, en realidad, está para servirnos…
En próxima entrega desarrollaré el trato discriminatorio que se ha dispensado a los pobladores de Mérida por parte de Ivonne Ortega y de su Gobierno.
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