Derecho universal a la lactancia
Lupita Rodríguez Martínez


Monterrey.- La lactancia materna es un derecho fundamental, universal, imprescriptible e inalienable de niñas, niños y mujeres. Constituye un proceso en el cual el Estado y los sectores público, privado y sociedad civil tienen la obligación de proveer su protección, apoyo y promoción, a efecto de garantizar la alimentación adecuada, el crecimiento y el desarrollo integral de los lactantes y su salud, así como la de sus propias madres.
   El Artículo 8 de la Ley para la Protección, Apoyo y Promoción de la Lactancia Materna del Estado de Nuevo León así lo dispone por ser la lactancia un derecho y una obligación inherente al ser humano y, sobre todo, para cumplir el principio constitucional del interés superior de la niñez.
   Ley cuya iniciativa orgullosamente promovimos, en mayo del 2015, la Sectorial de Mujeres del Partido del Trabajo, las Ligas Femeniles del Frente Popular “Tierra y Libertad”, las directoras de los Centros de Desarrollo Infantil, la directora de la Preparatoria Emiliano Zapata y las integrantes de la Asociación Civil Dulas, así como los candidatos a Gobernador de Nuevo León y a Presidente Municipal de Monterrey por el Partido del Trabajo, además del diputado coordinador del Grupo Legislativo del Partido del Trabajo.
   Ley aprobada el 2 de diciembre del 2015 por la Septuagésima Cuarta Legislatura del Congreso del Estado de Nuevo León y promulgada por el Gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, en el Periódico Oficial del Estado del 20 de enero del 2016, con la obligación para las instituciones públicas y privadas, tanto del sector salud como de otros sectores, de cumplir con sus disposiciones en un plazo no mayor de dos años, plazo que ya se venció.
   Por ello, de manera respetuosa pero enérgica, nuestro llamado a las autoridades de la Secretaría de Salud del Estado para cumplir y hacer cumplir la Ley, su Reglamento y el Programa Estatal de Lactancia Materna, pues nos alarma que cada vez sean menos las madres que prefieren el método natural de alimentar a sus bebés en el seno materno, al creer que es mejor la leche de fórmula en biberón, cuando la leche materna permite compartir probióticos al bebé, los cuales ayudan a desarrollar una microbiota sana (bacterias buenas) en los primeros tres años de vida y que permanecen para siempre.
   Es lamentable que nuestro país y, por ende, Nuevo León, aparezca en los últimos lugares de los países de América Latina en la tabla del porcentaje de mujeres que amamantan a sus menores hijas e hijos, ya que en la actualidad apenas una de cada siete mujeres le da leche materna exclusivamente a su bebé en los primeros seis meses de vida, tal y como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
   En buena medida se trata de una crisis de salud pública a causa de la extrema pobreza, de la falta de agua potable en miles de hogares y a nuestra deficiente educación nutricional, pero también por la amenaza del gobierno de Donald Trump de no acatar la resolución de la Asamblea de la OMS en contra de las fórmulas lácteas, ya que afectaría a su industria farmacéutica.
   Nuestra Ley ya establece la obligación de evitar las fórmulas lácteas o el uso de sucedáneos de la leche materna, con base en el Código de Sucedáneos y demás disposiciones jurídicas aplicables. Por lo tanto, la Secretaría de Salud debe regular y disminuir las millonarias campañas de publicidad de alimentos para bebés y exigir a los médicos que promuevan la importancia de amamantar y no recetar leches de fórmula.
   Asimismo, le corresponde desalentar y limitar las muestras gratis que pueden entregar o distribuir las poderosas compañías de alimentos de fórmula para bebés e impedir que los representantes de dicha firmas trasnacionales traten de vender sus productos directamente a las madres.
   Para ello, debemos tomar en cuenta que la tasa de mortalidad infantil de México es la más alta entre los 40 países en vías de desarrollo; que la incidencia de cáncer de pecho creció a un ritmo dos veces más rápido entre las mujeres mexicanas, por el hecho de que cada vez se amamanta menos, ya que hay estudios que indican que la lactancia disminuye un 50% o más la posibilidad de una mujer de contraer cáncer; que alimentar a los bebés con leche de pecho salva vidas ante los riesgos de morir de diarrea o neumonía; que la mitad de los nacimientos son mediante cesárea y que a las madres les cuesta más trabajo amamantar a sus hijos en los primeros días.
   Nuevo León debe ser ejemplo nacional en materia de lactancia materna y terminar con muchos mitos por el sólo hecho de cumplir la Ley y, con ello, alcanzar los mejores beneficios para la salud de la población infantil.