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A 50 AÑOS DE 1969
Hugo Esteve Díaz

Existen sobradas razones para considerar el año de 1969 como el más relevante y emblemático para la música popular, en particular entorno a los escenarios del rock y del jazz, considerados éstos como estilos genéricos que se derivaron en diversas vertientes y estilos.
 
     Y quizás esta relevancia se manifieste de manera más específica en el proceso de evolución del rock; año en el que se consolida la fase de transición entre la corriente beat y esa especie en plena eclosión, el llamado movimiento hippie. Un proceso cuyos principales rasgos se caracterizarían por el influjo de la contracultura, pero iniciada un par de décadas atrás.

     La contracultura vendría a representar la mejor expresión de un fenómeno político, social y cultural cuyos rasgos más característicos se encontraban en toda manifestación que apuntara en contra del llamado establishment. Sería la época de la liberación sexual, de la experimentación con las drogas, del nacimiento de la psicodelia, del surgimiento de las comunas, del eclecticismo religioso, de la era de Acuario y del feminismo; pero también la de mayor impulso al estricto respecto de los derechos civiles, del rechazo a la guerra de Vietnam, de la integración racial, de los movimientos afroamericanos y de la opción preferente por la paz.

     Mucho se ha escrito sobre este fenómeno y no es la intención abundar sobre ello en este espacio. Baste con tomársele como referencia para enmarcar el contexto en el cual se desarrolla la escena musical de esta época.

     Pero si quisiéramos subrayar la relevancia de este año como el de mayor trascendencia en el panorama de rock, tendríamos que referirnos obligadamente al festival celebrado entre los días del 15 al 18 de agosto de 1969 en una comarca de Bethel, Nueva York, llamada Woodstock. En ese lugar se celebraría el más grande y más impresionante festival de rock de toda la historia, cuya afluencia se calcula alrededor 400 mil personas. Desde luego, la referencia inmediata y más significativa la encontramos en el festival de Monterey, en California, celebrado un par de años antes; y las secuelas más próximas sin duda lo son el Festival de la Isla de Wight, en Inglaterra, apenas un par de semanas después de Woodstock, y culminaría hacia finales de ese mismo año con el concierto de Altamont, en la California septentrional, con el fatal desenlace del asesinato de una persona por parte de los Hells Angels, mientras los Rolling Stones interpretaban Sympathy for the Devil.

     A cincuenta años de distancia, Woodstock no ha perdido su significancia ni su trascendencia, musical y culturalmente hablando. Nunca igualado por las distintas versiones que se intentaron años después; ni por los flamantes conciertos de Live Aid, llevados a cabo simultáneamente en Londres y Filadelfia, el 13 de julio de 1985.

     Es la ciudad californiana de San Francisco en donde surge uno de los movimientos musicales más importantes de la época y será precisamente el año del 69’ en el que se consolida su sonido con el epíteto propio de su ciudad de origen. De ahí surgen bandas como Greateful Dead, Jefferson Airplane, Sly and the Family Stone y Country Joe and The Fish, que para ese año ya gozaban de un gran prestigio y por ello estarían presentes en Woodstock, además de la gran revelación del festival, una banda liderada por un joven jalisciense: Santana.

     También es el año en que surge un considerable número de bandas y artistas, algunos de los cuales trascenderían más allá del momento dejando una impronta imborrable hasta nuestros días, como en los casos de: Led Zepellin, Free, The Stooges, Grand Funk Railroad y The Allman Brothres, en el primer caso; además de Elton John, Nick Drake, Rod Stewart, Alice Cooper y Joe Cocker, entre una pléyade de solistas.

     Del otro lado del continente también es el año de la eclosión del llamado rock progresivo, con el advenimiento de algunas las bandas más representativas y trascendentales del género, como: King Crimson, Genesis, Yes, Caravan, Renaissance, Can y Amon Düll, entre otras.

     Entre las producciones más destacadas de 1969 se encuentra —ni duda cabe— el lanzamiento del disco Abbey Road, la última grabación de estudio de The Beatles, acompañada, también, de la que sería su última presentación pública con un “concierto” improvisado en la azotea de su propio estudio de grabación.

     Ese mismo año se publican obras cumbres como: In the Court of the Crimson King, del Rey Carmesí, convirtiéndose en la piedra angular del rock progresivo; Space Oddity, la obra más futurista a cargo de David Bowie; I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama!, el primer disco como solista de Janis Joplin; el pionero Concerto for Group and Orchestra, por parte de Deep Purple; Kick Out the Jams, de MC5, grupo icónico para la escena del punk; Tommy, la cuarta y tal vez la más importante obra The Who, inaugurando el concepto de las rock-operas —a pesar de que hay quien afirma que a S.F. Sorrow, de The Pretty Things, le corresponde ese mérito—; también es el año de Ummagumma, el álbum doble y cuarta producción de los pioneros del rock progresivo: Pink Floyd.

     En el 69’ se disuelve The Cream, uno de los primeros súper grupos del rock, para dar origen pocos meses después a otro súper grupo: Blind Faith. Con esa misma característica se crea la súper agrupación Crosby, Stills & Nash, al que poco después se les une Niel Young, cuyos elementos provenían de The Byrds, The Bufalo Springfield y The Hollies.

     Mientras tanto el tema Whole Lotta Love, de Led Zepellin se cuela en las listas de popularidad del mundo entero; pero nadie puede competir con I Want You Back, en la infantil voz de quien se convertiría en el Rey del Pop: Michael Jackson. Es también el año de mayor éxito de The Creedence Clearwater Revival, con la friolera de ocho singles en el Hit Parade, entre los que destaca Green River; en tanto Jimi Hendrix se mete a las listas de popularidad con un viejo tema de su autoría: Stone Free, considerada por muchos como un “himno de la contracultura”.

     En la copiosa lista de los llamados one-hit-wonder trascenderán hasta nuestros días la atemporal Spirit In The Sky, de Norman Greenbaum; Venus, de la banda holandesa Shocking Blue; y Na Na Hey Hey Kiss Him Goodbye, de Steam, que resuena hasta nuestros días en muchos estadios. Entretanto la jovencita Jane Birkin escandaliza junto con Serge Gainsbourg con su tema Je T’aime… Moi Non Plus, después de ser prohibido en la radio.

     En marzo de ese año John Lennon se casa en Gibraltar con la japonesa Yoko Ono, presagiando la separación del Cuarteto de Liverpool, un año después. Su luna de miel la pasan acostados en la cama de un par de lujosos hoteles en protesta contra la guerra de Vietnam, primero en Ámsterdam y finalmente en Montreal, donde graban su hoy emblemático Give Peace A Chance.

     En julio del consabido año es encontrado muerto Brian Jones, el genio incomprendido de The Rolling Stones, presagiando, a su vez, el destino de varias luminarias del rock; entre éstos Jim Morrison, quien ese año es arrestado por la policía de Miami acusado de conducta inmoral, presuntamente por haber exhibido sus genitales durante un concierto en esa ciudad.

     En agosto se registra la masacre de Cielo Drive, en Los Angeles, a manos de la Familia Mason, en donde es asesinada la actriz Sharon Tate, además de cinco personas más, incluido su hijo aún no nacido. Un caso que trascenderá las páginas de la nota roja para colarse en lo más profundo de la historia criminal contemporánea y alcanzando los rincones más insospechados del mundo del espectáculo; como el involucramiento de Dennis Wilson —uno de los integrantes de los Beach Boys— en la secta liderada por Charles Mason, y la leyenda negra que surgió de la inscripción “Helter-Skelter” hecha con la sangre de las víctimas, en alusión al tema de The Beatles, que aparece en el llamado “álbum blanco”.

     En contraste, para mediados de noviembre de ese mismo año se lleva a cabo la manifestación multitudinaria más grande de que se tenga registro en Estados Unidos tras una larga marcha en protesta de la guerra en Vietnam, reuniendo frente al Capitolio de Washington, D.C. aproximadamente medio millón de personas, la cual contaría con la participación de varios artistas, como: Arlo Guthrie, Pete Seeger, Jonh Denver y el trío Peter, Paul and Mary, entre otros más.

     La música clásica no escapa al proceso de cambio y renovación. En 1969 Karlheinz Stockhausen da a conocer su nueva producción:
Musik für die Beethovenhalle; mientras que John Cage presenta en escenario su aclamada obra mutimedia Harpsichord; consideradas ambas como las obras más vanguardistas del momento. Mientras que, en esa misma vena, los británicos de White Noise graban su opera prima, el experimental An Electric Storm, que compite con Electronic Meditation, la obra inaugural del trío alemán Tangerine Dream, que se convertiría en la banda más exitosa y representativa de la música electrónica.

     Por su parte, baste señalar que al igual que en el rock, en el campo del jazz, el año de 1969 resulta por demás trascendente.

     Es el año en que aparece In A Silent Way, de Miles Davis, y en el que se inician las grabaciones de la que sería una de las obras maestras y principal influencia del jazz fusión: Bitches Brew, que aparecería un año después; además de convertirse en el semillero de las principales y más representativas bandas del jazz-rock: como Mahavishnu Orchestra, Weather Report y Return To Forever, al inicio de la década siguiente.

     En esos días aparece también Electronic Sonata for Souls Loved by Nature, una obra discreta que encierra la majestuosidad de autor, George Russell, consagrado ya para entonces como el genio creador de la teoría lidio-cromática, que se convertiría en la principal influencia de lo que poco después se conocería como jazz-modal, que potenciaría el propio Miles Davis.

     En este contexto, se celebra ese año una edición más del festival de jazz de Newport, Nueva Jersey, en el que, junto con Miles Davis, Dave Brubeck y Herbie Hancock, por primera vez se admite la participación de artistas pertenecientes a otros géneros, entre los que destacan: Led Zepellin, Ten Years After, James Brown, Jeff Beck y Blood, Sweat & Tears; además de los ya para entonces ilustres B.B. King y John Mayall. Pocos eventos de jazz resultan tan masivos como el de esa ocasión, que sobrellenó el aforo con cerca de 50 mil personas, provocando con ello serios disturbios; al grado de que los organizadores tuvieron que blofear con la cancelación de Led Zepellin, quien finalmente pudo actuar luego de que gran parte de la gente ya había abandonado el lugar.

     Para terminar y como parte de las efemérides de 1969, habría que decir que ese año Samuel Beckett recibe el premio Nobel de Literatura y la OIT el de la Paz.

     Mientras que en el mundo de la literatura se publican El último Round, de Julio Cortázar; Conversación en La Catedral, de Mario Varas Llosa; Boquitas pintadas, de Manuel Puig; Complot mongol, de Rafael Bernal; Conjunciones y disyunciones, de Octavio Paz y La nueva novela hispanoamericana, de Carlos Fuentes.

     Aparece la bautizada literatura de La Onda, con obras como: Hacia el fin del mundo, de René Avilés Fabila; Abolición de la propiedad, de José Agustín; y Obsesivos días circulares, de Gustavo Sainz.

     Los best-sellers del año son: Contacto en Francia, de Robin Moore; Topaz, de Leon Uris; y El Padrino, de Mario Puzzo; que más tarde serían llevados a la pantalla grande por William Friedkin, Alfred Hitchcock y Francis Ford Coppola, respectivamente.

     Y a propósito del cine, la película más representativa de la época será la controvertida Easy Rider, dirigida por Dennis Hooper y estelarizada por Peter Fonda —junto con un incipiente Jack Nicholson—, además de estar musicalizada con temas de Steppenwolf, The Byrds, Jimi Hendrix y Roger McGuinn, autor del tema principal.

     … Joan Manuel Serrat sonaba con Cantares y Miguel Ríos con el Himno a la Alegría.

Octubre de 2019

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