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AQUELLOS FUERON LOS DÍAS
Margarito Cuéllar

                                                                                                                                                                                   Con Raúl de Jesús García
                                                                                                                                                                       (Enero 11, 1958 - Enero 27, 2020)


Conocí a Raúl de Jesús García en 1997. El PRD en Nuevo León pasaba por una más de sus crisis severas y recién habían nombrado a Elpidio Tovar como delegado nacional para que viniera a Monterrey a calmar las aguas. Bastante turbias, por cierto.

     Así lo recuerda Elpidio Tovar: “Nos conocimos en 1972, cuando él se integró al Frente Estudiantil Autónomo de Reynosa (FAER) que estábamos construyendo para luchar en defensa de los intereses de los estudiantes y del Pueblo de Reynosa. Él era un joven de 15 años, estudiante de la Secundaria José de Escandón, muy entusiasta y combativo, participando activamente en las luchas que emprendió el FAER por los derechos de los estudiantes, en las tomas de tierras de los campesinos del norte de Tamaulipas y en la lucha contra el aumento del costo del pasaje en el transporte urbano propiedad de un cacique. En esta última lucha, en la que junto al FAER participó la población y que adquirió el carácter de insurrección, la represión por parte del Ejército no se hizo esperar y más de 400 jóvenes fueron detenidos y llevados al cuartel del 11 regimiento. Se desató una persecución de los dirigentes del movimiento, por lo que tuvimos que escondernos y convocar clandestinamente a las reuniones. Al concurrir a una de ellas Raúl fue detenido por el Ejército y poco después puesto en libertad por ser menor de edad. Ante el hostigamiento posterior su familia lo sacó de Reynosa y lo llevó a McAllen, Texas, donde tenía familiares, alejándolo temporalmente del movimiento. Ya no tuve contacto con el, sé que después se vino a Monterrey a seguir estudiando y aquí se incorporó a los grupos de la izquierda que participaban en la vida universitaria, principalmente en la Facultad de Ciencias Químicas, donde fue consejero universitario por los estudiantes.”

     En las filas del PRD Raúl fue Secretario General y miembro del Comité Ejecutivo. Se la partió en dos campañas de López Obrador e integró sobre todo a campesinos y trabajadores del sur del estado. Siempre tenía una salida para los problemas políticos. No solía chocar y se mantuvo firme en Foro Nuevo Sol del PRD.

     Tenía una forma muy particular de hablar: usaba mucho las metáforas, el lemnguaje figurado. Le gustaba aclimatar las palabras a un modo muy personal y con ejemplos. Siempre lo vi como un líder natural y como un hermano del mismo vuelo, aunque le llevo varios años. Comimos conejo en Rayones cuando fuimos a integrar el Comité Ejecutivo a la sierra, amanecimos un par de veces en El Sabino Gordo. Se había retirado ya de la carpintería cuando armó la biblioteca Cuéllar en Santa Catarina. Una biblioteca para toda la vida, dijimos entonces. Y la hizo con toda la mano. Pero nada es para siempre. Libros y madera acompañan mis mudanzas, un tanto más deteriorados todos: las páginas de los libros, las tablas y yo.

     Raúl partió anoche. Aparte de sus familiares y amigos, de sus hijos Raúl y Tania, sólo el corazón lo mantuvo con vida. Riñones e hígado colapsados. Entubado. Sedado.

     Justo el día de su cumpleaños 62 había tomado la decisión de operarse un problema de la nariz. Era una operación de un rato en una clínica particular con un médico conocido. Las cosas empezaron a ir mal y se broncoaspiró. Lo trasladan a urgencias a la clínica 4 del IMSS, donde su corazón estuvo dando la batalla hasta la madrugada de hoy.

     La vida a veces se toma las cosas muy en serio, otras hace bromas ccrueles. Me gustaría que la frase contundente de su hijo Raúl: “Mi papá acaba de fallecer”, fuera el principio de un cuento o una novela, pero es algo peor: un dato aplastante de la realidad.

     En un libro de aforismos publicado en 2010, El sueño de la sombra, me atrevía incluir dos frases de Raúl de Jesús firmadas con sus iniciales: “Si no soy, ¿quién soy? Y si no fuera, ¿quién sería?” y “Mientras no muera de parto ya chingué.”

     La putilla del rubor helado no descansa, me queda claro. Pero somos memoria y lenguaje. Y Raúl de Jesús es parte de los días y las noches de la existencia. Al menos de la mía.

                                                                                                                                                                                                     Enero 27 2020

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