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Julieta Guevara, pasión por el baile
Salma Esmeralda González Gutiérrez*

Julieta Guevara Martínez tiene 18 años y es originaria de Jaumave, Tamaulipas. Actualmente cursa la carrera de Periodismo Multimedia en la Facultad de Ciencias de la Comunicación y es una apasionada de la danza regional.

¿A los cuántos años empezaste a practicar danza?
Empecé a practicar danza folclórica mexicana a los 7 añitos.

¿Qué fue lo que te motivó a dedicarte a esta actividad?
Mi mamá fue la que un día, sin decirme, me llevó al salón de ensayos. Con el tiempo, descubrí que era porque mi coordinación motriz no era muy buena y con la finalidad de combatir ese problema, me llevó.

¿Cuántos años llevas practicando?
Diez años.

¿Te han criticado por ello?
Criticas como tales por practicar la danza, no. Pero sí por cómo bailo o cómo me expreso. Críticas que van desde muy buenas, de personas que reconocen el trabajo, hasta personas que les desagrada mi estilo. En especial entre compañeros, se da la crítica. Aunque toda crítica, buena o mala, es aceptada con la intención de mejorar la técnica.

¿Qué es lo más agradable que has escuchado respecto a lo que haces?
El simple hecho de bajarte de escenario y que una persona o varias se te acerquen y te digan con una sonrisa en la cara “que bonito bailas”, es gratificante. Creo que lo más bonito que me han dicho es eso, porque logré expresarme y hacer sentir. No importa si a una sola persona, o a muchas les pareció, te llena el alma saber que tu arte llegó.

¿Han ido tus amigos a verte a tus presentaciones?
Sí, han ido. No solo amigos, sino mi familia. Aunque, consciente estoy de que no importa a quien le bailes o quien te vea, eso sale sobrando cuando subes al escenario y te conviertes en otra. No eres tú. Ahora tienes la responsabilidad de hacer sentir y sentirlo. No importa si es una persona, cinco, cien las que te ven o si es al aire libre o en un teatro, no importa. Siempre se baila con el corazón.

Alguna anécdota que quieras compartirnos sobre alguna presentación.
Una de las experiencias que más me marcaron fue hace un año en un concurso nacional de huapango huasteco. Eran cientos de parejas concursantes, había un talento por doquier que me hacía dudar de mi capacidades y pensar si en realidad soy buena. Llegué a finales y fue satisfactorio. Pero aquí lo importante es que mis maestros jamás me habían dicho que era una gran bailarina. Ese día, al bajar de escenario mis maestras me abrazaron con ojos llorosos, diciéndome “eres prueba del que persevera alcanza”.

¿Hay algo que te haya hecho pensar en dejar lo que haces?
Nunca me he planteado en dejar de bailar. Lo cierto es que dejé de estar en un grupo por mi entrada a la Universidad. Pero eso no significa que haya dejado de bailar. Bailo en casa, sola. Aprendo sola con video de YouTube. Además, cada que puedo vuelvo a mi grupo, pero no con la misma frecuencia.

¿Qué tiene que pasar para que cortes con el baile?
Nada. No importaría un “algo que pase”. Creo que si ya no estoy en este mundo mi recuerdo seguiría bailando. No soy dueña de mi destino, pueden pasarme mil cosas que podrían ser impedimento. Pero pongámoslo en comillas porque encontraría la manera de adentrarme de nuevo. Probablemente ya no como bailarina, pero sí de espectadora o inclusive ayudando con la recreación de escenario, trajes, utensilios, lo que esté en mis facultades.


*Estudiante de la licenciatura en Periodismo Multimedia en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL. Este trabajo fue realizado para la asignatura de Periodismo Cultural.