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EL DESPRESTIGIO
DE LA POLÍTICA
Samuel Schmidt
Los señores que cobran en los partidos políticos insisten en degradar los alcances de la política. Estos personajes que no llegan a líderes insisten en litigar las cuestiones legales y hasta criminales en los medios.
El presidente del PAN, ese personaje obscuro que ha mostrado públicamente sus inclinaciones neo-nazis, lanza la piedra ante los medios de comunicaciones acusando a un candidato a diputado del PRI de haber tenido contacto con el Cartel de Juárez. La señal parece irrefutable, el jefe de la policía cuando el pre-candidato era alcalde fue detenido en El Paso, Texas al intentar una transacción de venta de varios cientos de kilos de mariguana. Aunque el policía narco llevaba muchos años sirviendo a los jefes de la comuna, uno no puede dejar de preguntar si sus jefes ignoraban sus relaciones perversas.
Se ha cuestionado mucho sobre la posibilidad que el narco ponga a los gobernantes cuando en realidad debe preguntarse cuantos y en donde han servido los políticos que sirven al crimen organizado.
La respuesta del PRI fue contundente. Si el presidente del PAN tiene pruebas de un crimen que presente las pruebas y como este caso es federal, entonces debe asistir ante la Procuraduría de Justicia de la República. Jurídicamente es correcto: si alguien tiene conocimiento de un crimen y no lo denuncia entonces comete un crimen. Cada día que pasa sin la denuncia correspondiente el panista agrava su postura frente al acto criminal. En su descargo dijo que el citó información que leyó en un periódico, esto hace suponer que carece de la prueba y el político agraviado debe poner una demanda por difamación.
Los medios de comunicación publicaron información inconsistente pero se apresuraron a informar que la DEA niega que este investigando al político, pero es notoria la ausencia de un vocero de la DEA o una fuente de esa agencia. En algún lado se dijo que la DEA no investigaba la contribución del cartel de Juárez a la campaña a alcalde del político cuestionado, pero cuando se dieron cuenta que nadie hablaba de ese momento sino de la conexión como alcalde el vocero ausente declaró que la DEA no investiga para nada al político.
Ya politizado un asunto criminal y convertido en materia de campaña electoral, el PRI elevó el tono de la disputa diciendo que el presidente del PAN era simplemente una de las voces que usa el presidente de la república, luego entonces que estaba detrás de la agresión, ni mas ni menos el jefe de Estado de manera inadecuada distrae su atención respecto a las grandes tareas nacionales. El PRI se confunde al pensar que aunque son muy parecidos a los panistas, estos últimos han copiado absolutamente todos sus estilos, por ejemplo que el presidente del partido es un títere del presidente y tal vez no sea así.
Es notorio lo improcedente de lanzar una acusación de éstas ante los banqueros y los medios de comunicación en lo que representa una abierta provocación con la finalidad de enturbiar el proceso electoral. Si este es el tono de la campaña, preparémonos para una guerra sucia donde abundará la porquería para encubrir la ausencia de propuestas y la mediocridad de los actores políticos. Bien decía uno de los banqueros que ellos se encuentran en la medianía mediocre y aunque el hablaba de las comisiones que cobran, no hay duda que están exactamente en el terreno de muchos de los líderes nacionales.
Este es un teatro donde los actores políticos se mandan mensajes inteligibles para el común de los ciudadanos, y mientras nos entretienen con el circo ellos negocian en secreto los grandes intereses nacionales, exacto como lo hacen siempre. Distraen la atención de la sociedad para que nadie interfiera en sus manejos por perversos que éstos sean.
Este sainete oculta un elemento más y es que un día antes de la acusación se emitió una orden de aprehensión en contra de uno de los precandidatos a la gubernatura de Chihuahua por parte del PAN.
Luego entonces no queda claro si los panistas están preocupados por limpiar a la política nacional, o si solamente les interesan sus intereses propios: mantener el poder a toda costa y posiblemente encontremos un trueque: dejamos en paz al acusado de narco a cambio de la tranquilidad del acusado de peculado, al cabo ambos quieren ser gobernadores y son precandidatos a diputado. Ambos podrán lograr el fuero a cambio de no gobernar, o bien, tendrán una segunda oportunidad para terminar lo que ya empezaron y que no se ve muy limpio que digamos.
Eso de nuevo nos deja ante la disyuntiva de ir a votar por candidatos malos, o quedarnos en casa, al cabo que el resultado será el mismo.

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