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LOS MEJORES DISCOS DE JAZZ DEL 2019
Hugo Esteve Díaz

Aunque parezca extraño, la producción de música en formatos físicos aún no ha desaparecido del todo. Incluso, la reaparición de los discos de vinil —a pesar de sus desorbitantes precios— ha obtenido una favorable respuesta, por muy tímida que parezca. Lo que es un hecho inevitable es que los formatos en CD están tendiendo vertiginosamente a desaparecer, mientras que los LPs se quedarán sólo como una mera curiosidad o piezas de colección.

     Eso no ha sido una limitante para la producción musical, ya que los formatos digitales presentan otro tipo de ventajas y oportunidades (cuyo debate no es el propósito de este texto). Aun así, persiste el empeño entre muchos artistas de continuar presentando sus producciones en formatos físicos.

     Con esta consideración en mente me he dado a la tarea de formular un listado con las que considero las mejores producciones de la escena del jazz que se dieron a conocer durante el 2019. Por lo pronto no se incluirá en esta lista la producción en formatos digitales, algunas con propuestas muy interesantes, como en el caso de Julian Pollack y su proyecto J3PO; o del Joe Armon-Jones, tecladista e integrante de la banda Ezra Collective, que representa un nuevo impulso del jazz británico con tendencias eclécticas y modernistas sobre la base de la electrónica; o aquí mismo en nuestro país, el caso de los regiomontanos, Oscar Zensei González y Roger Nuncio, con sus proyectos A mi padre y Quantum, respectivamente.

     Para la conformación de este listado me he basado en aquellas producciones que he escuchado y que me han parecido las más sobresalientes (enlistadas en orden de preferencia), algunas de las cuales pudieron coincidir con las consideradas por algunas publicaciones especializadas, como las revistas Jazziz, Jazzwise y Rolling Stone.

   A continuación, el listado con los 12 mejores discos de jazz del 2019.

1. Chick Corea & The Spanish Heart Band: Antidote
Durante ese año el maestro Chick Corea se dio el lujo de presentar dos discos: Trilogy 2, que no es otra cosa que la continuación de lo presentado en el volumen 1 (2014) y que le valieran un par de Grammys, sólo que ahora con temas en vivo recopilados de aquella gira. Pero no es de ese disco del que vamos a hablar, sino de Antidote, una producción de su Spanish Heart Band. Se trata de una nueva exploración a través de su “corazón español” —que en este caso hubiera sido más correcto llamarle: “corazón latino”— cuyas fuentes estilísticas las podemos encontrar en My Spanish Heart (1976), de ahí que nos encontremos con una revisitación de la legendaria Armado’s Rhumba. En esta nueva producción don Armando explora de manera particular su sentimiento latino y conforma una nueva banda que recupera la vena flamenca que nos recuerda Tap Step (1980) y Touchstone (1982), sobre todo con las dos partes del ya conocido tema The Yellow Nimbus. Para lograrlo en esta ocasión ha reclutado un talentoso grupo de músicos, como Rubén Blades, Niño Josele, Jorge Pardo, Carlitos del Puerto y la imprescindible Gayle Moran, aunque uno no deja extrañar a Paco de Lucía, Carles Benavent, Jean Luc Ponty y Flora Purin, de sus proyectos anteriores.

2. Rymdem: Reflections & Odysseys
Con el surgimiento en la década de los noventa del denominado “nordic-jazz” (cualquier cosa que eso signifique) una de las bandas más emblemáticas de ese estilo fue el Esbjörn Svensson Trio (EST), que dejó para la posteridad una serie maravillosa de grabaciones, tanto de estudio como en vivo. La repentina y penosa muerte del pianista Esbjörn Svensson en el 2008 con apenas 44 años, abrió un vacío que obligó a sus otros dos integrantes: Dan Berglund (bajo) y Magnus Öström (batería) a embarcarse en distintos proyectos —algunos de carácter muy significativo— hasta que en el 2019 fue cubierto con un nuevo trío formado con la incorporación de uno de los tecladistas más versátiles de Noruega y de toda Europa: Bugge Wesseltoft (nada menos que el hijo del legendario guitarrista de jazz Erik Wesseltof) quienes bajo el nombre de Rymdem (que significa espacio o universo) hicieron su debut con el disco Reflections & Odysseys. Una grabación que cubre un espacio, un universo, plagado de sonoridades que pagan tributo al jazz-rock de manufactura Miles Davis, pero que amplía sus horizontes con la interpretación de melodías que rescatan los valses escandinavos tradicionales en pleno siglo XXI. Un disco que ha merecido un amplio reconocimiento de la crítica especializada y que apunta hacia una prometedora carrera.

3. Snarky Puppy: Immigrance

Nos encontramos ante la doceava producción discográfica de la multipremiada, versátil y prolifera agrupación Snarky Puppy, que más que una banda se trata de un colectivo por el cual ha circulado una gran variedad de músicos con diversas tendencias, de ahí el eclecticismo de sus producciones. Si bien nos desconcertaron un poco con su anterior producción: Culcha Vulcha (2016) —no obstante haberles otorgado su primer Grammy— en esta nueva placa recuperan la fuerza y la dinámica que los ha caracterizado quizá como la mejor banda de jazz fusión del memento; cargada de una mezcla de jazz, rock, lounge, afrobeat y electrónica, aderezada con ritmos orientales y hasta latinos. De ahí que no resulte extraño el que apenas después de haberse presentado se haya colocado en el segundo lugar de las listas del Billboard Jazz en Estados Unidos.

4. Matana Roberts: Coin Coin Chapter Four: Memphis
Sin duda, Matana Roberts es —junto con Kamasi Washington— la ejecutante de sax más notable de la escena del jazz vanguardista actual. Para el 2019 nos dio a conocer la que puede considerarse como su cuarta sinfonía, precedida por los tres “capítulos” anteriormente. En esta ocasión la saxofonista, compositora, activista y artista multimedia, nos presenta la cuarta entrega de un atrevido proyecto de doce volúmenes en el que se mezclan una variedad de sonidos que oscilan entre lo arrollador y lo sublime, apenas matizados por los instantes discursivos que incitan al diálogo. Se trata de una serie de temas ejecutados con una explosividad tal que uno termina agradeciendo los instantes de relajación, como si se tratara del momento posterior a un clímax. En este nuevo volumen descubrimos la continuidad del sonido vanguardista presentado en los tres CoinCoin anteriores, cuya propuesta va más allá de los cánones del free-jazz y, en todo caso, mantiene esa línea de ensamble entre el rock, el blues de su natal Chicago y una reminiscencia del godspel más tradicional, todo ello en medio de velados ecos de country. En suma, el cuarto capítulo de la obra de Matana Roberts refuerza la idea polirítmica, polifónica y politonal a través de la cual arma y desarma un trepidante cúmulo de sonidos provocando las más diversas emociones.

5. Terri Lyne Carrington & The Social Science: Waiting Game
The Mosaic Proyec (2011) parecía ser el intento más ambicioso de la extraordinaria baterista Terri Lyne Carrington. Como sabemos, se trató de dos producciones discográficas en las que reunió un notable grupo de mujeres del mundo del jazz. No faltó quien vio en aquel proyecto una respuesta de carácter feminista a un escenario permeado por la misoginia. Y en cierta medida lo fue, pero no se agotó ahí. En el 2019 Terri fue más allá con una nueva producción que integra una variedad de temas que abordan los grandes tópicos de la polémica mundial: racismo, homofobia, brutalidad policiaca, derechos civiles y discriminación. Con esta ambiciosa producción de dos discos Terri se presenta con The Social Science, su nueva banda, interpretando una variedad de temas que —más allá del contenido panfletario con el que se le ha pretendido juzgar— se pasean entre el jazz, funk, soul y el hip hop, hasta la culminación de la hermosa suite Dreams and DesperateMeasures, que por sí misma le otorga valor a toda la obra.

6. Branford Marsalis Quartet: The Secret Between the Shadow and the Soul
El cuarteto de Branford Marsalis se ha convertido en una de las formaciones más sólidas y arquetípicas del post-bop. Lo paradójico del caso es que en un periodo de diez años esta formación haya publicado tan solo tres discos. La explicación tal vez se halle en la dinámica en la que se encuentran inmersos cada uno de sus integrantes y, sobre todo, al esteticismo de sus composiciones. Porque como los grandes cuartetos en la historia del jazz, éste se encuentra integrado por músicos de un gran talento con trabajos individuales (BM, saxos; Joey Calderazzo, piano; Eric Revis, bajo; y Justin Faulkner, batería) lo cual no deja de ser un obstáculo para la frecuencia de sus producciones. Con este nuevo álbum, el mayor de los Marsallis recupera la fórmula de Upward Spiral (2016), teniendo nuevamente como invitado al cantante Kurt Elling, quien obtuviera una nominación al Grammy con ese disco. Sin embargo, la propuesta no se repite, si bien los temas conservan el swing característico del cuarteto, los solos del virtuoso saxofonista resultan novedosos y brillantes.

7. Antonio Sánchez & The Migration: Lines in the sand
Nos encontramos con la octava producción como líder del mexicano Antonio Sánchez, y la tercera con su banda Migration. En esta ocasión nos presentó una placa muy en la línea de The Meridian Suite (2015), que se pueden escuchar de manera integral, como una suite, o por separado, sin dependencia de un tema con el otro. La narrativa musical del nieto de don Ignacio López Tarso se basa en un lenguaje que se combina vocal e instrumentalmente para contar una historia, y en ese sentido se trata de una obra conceptual. Como concepto, Lines in thesand nos narra la dolorosa travesía de los migrantes en su recorrido hacia la frontera norte. Musicalmente se trata de una obra representativa del mejor jazz contemporáneo en el que las texturas sonoras adquieren una hermosa capacidad descriptiva, a la vez que permiten enmarcar el cúmulo deemociones que transmite. Un oficio muy bien aprendido, seguramente, desde Birdman (2014).

8. David Torn, Tim Berne, Ches Smith: Sun of Goldfinger
No podía haber mejor forma de celebrar el 50 aniversario del prestigiado sello ECM que con una de las producciones más complejas y de mayor calidad, como la que presenta este espectacular trío liderado por David Torn. Tim Berne es uno de los saxofonistas más representativos del jazz vanguardista y con una larga producción discográfica tanto solista como acompañante; mientras que Ches Smith es un virtuoso percusionista que lo mismo se mueve entre el jazz de vanguardia como en el rock experimental. Son tres largos temas de más de 20 minutos cada uno los que integran esta placa cargada de sonoridades trepidantes que nos recuerdan la música aleatoria que tanto influyó al rock en oposición, sobre todo en su vertiente más cercana al jazz avant-gard, cuya mejor representación es el tema Spartan, BeforeIt Hit. Con una larga trayectoria, David Torn no deja de sorprender cada vez que se mete al estudio de grabación, un espacio de experimentación capaz de producir obras maestras como la que dio a conocer en este 2019.

9. Jan Garbarek & The Hilliard Ensemble: Remember me, my dear
Es sabido que la obra cumbre de Jan Garbarek—y a la vez uno de los discos de mayor éxito del sello ECM— es Officium (1994), grabado en un monasterio de Austria con el grupo coral de la Hilliard Ensemble. Ese disco se convertiría en el primero de cuatro grabaciones producidas hasta el momento bajo ese mismo concepto. Le siguieron Mnemosyne (1999) y Officiumnovum (2009), que igualmente recibieron grandes halagos por parte de la crítica. En medio de la prolífera y creativa carrera el saxofonista noruego este año nos presentó la cuarta estrega de este proyecto en compañía del citado ensamble coral: Remember me, mydear, una grabación que data del 2014 durante un recital en una iglesia de Bellinzona, Suiza. Si bien no ha recibido los mismos halagos por parte de la crítica —tal vez por considerarlo nada novedoso— sería temerario e injusto descalificar los alcances de esta obra magistral, cuyo principal aporte es el incluir en su repertorio temas que rescatan la tradición del medievo y renacentista,presente ya en los anteriores,pero que ahora se combinan con obras vanguardista, como la del minimalista Arvo Pärt y con la poesía de los indígenas norteamericanos.

10. Art Ensemble of Chicago: We Are on the Edge. A 50th Anniversary Celebration
Se trata de una de las bandas más legendarias y emblemáticas del jazz avant-garde; representantes arquetípicos de una de las agrupaciones más importantes del jazz experimental (la Asociación para el Avance de los Músicos Creativos o AACM, por sus siglas en inglés); y tal vez uno de los combos de jazz más prolíficos y constantes: casi 50 discos en 50 años de actividad (sin considerar las grabaciones embrionarias que datan de 1966). Ese es un motivo más que suficiente para que los miembros sobrevivientes: Roscoe Mitchell y Famoudou Don Moye hayan decidido celebrar de manera tan asombrosa sus bodas de oro: un álbum de dos discos en donde recopilan parte de sus temas más sobresalientes, incluyendo nuevo material, además de un concierto en vivo grabado en el marco de uno de los festivales más importantes de la música experimental (el Edgefest2019, celebrado en Ann Arbor, Detroit). Quien conoce la música de Art Ensamble of Chicago ya sabe qué esperar; si acaso los más puristas no dejarán de extrañar a Lester Bowie, Joseph Jarman y Malachi Favors, que completaban la formación más poderosa, creativa y vibrante de todas las versiones de la banda. Sin embargo, su propuesta se mantiene vigente luego de medio siglo: la expresión de un jazz de estructuras complejas y avanzadas, eso que más que jazz decidieron denominar:Great Black Music, y que tanto influyó en muchas generaciones.

11. Allison Miller: Glitter Wolf
No se trata de un nuevo descubrimiento. Allison Miller ya había sorprendido como parte del Honey Ear Trio, uno de sus proyectos alternativos, y se había ganado una respetable reputación por sus producciones como solista, así como baterista de sesión con artistas de la talla de Marty Ehrlichy y Lonnie Smith, con quienes había salido de gira. Glitter Wolf es su quinta y tal vez más destacada producción discográfica, hasta ahora. Un disco en el que encontramos un jazz sin pretensiones pero que no deja de ser atractivo. Una combinación entre jazz vanguardista, música de cámara y destacados toques de música tradicional hebrea, mientras que algunos encuentran cierta evocación de sonoridades cinematográficas y ecos de Nuevo Orleans. En este disco se puede escuchar a una Allison Miller realmente madura, con una concepción mucho más amplia de su sonido, mucho más experimental, sin dejar de ser divertida gracias a la estructura rítmica y en ocasiones festiva de los temas.

12. Miles Davis: Rubberband
Las grabaciones perdidas de Miles Davis se convirtieron en un mito. La película de metaficción dirigida y actuada por Don Cheadle, Miles Ahead (2016), gira en torno a ese mito. En la segunda versión de su biografía, escrita por Ian Carr (1999), el propio Miles negó que existiera tal grabación; lo que hay —dijo en entrevista exclusiva para el también trompetista y fundador de Nucleous— es un montón de material grabado que es toda una basura. Lo que está haciendo ahora el sobrino de Miles, Vince Wilburg Jr., es rescatar parte de esa "basura" con la complicidad de la Warner Brothers, aprovechando un material que pretendía ser el primer disco del Príncipe de las Tinieblas para ese sello discográfico y en el que habrían participado Prince, Al Jarreau y Chaka Khan, pero que finalmente fue rechazado por el productor Tommy Lipuma; su lugar le correspondería a Tutu (1986), con el soporte de Marcus Miller. En el 2018 la misma WB lanzó un EP con el tema Rubberband, que pasó prácticamente inadvertido. El lanzamiento de esta “nueva” placa contiene gran parte de aquel material, piezas que habían sido utilizadas antes para el que sería su último disco: Doo-Bop (1992) y otros temas presentados ya en ediciones europeas. Se trata de un material remezclado con la adición de otros instrumentos y con las voces de las cantantesLedisi y Lalah Hathaway en algunos temas. Un producto que quién sabe si le habría agradado al propio Miles Davis. Lo cierto es que cualquier cosa hecha por este Titán del jazz, siempre será un gran negocio.

     Como siempre, no esperen que alguno de estos discos reciba un Grammy o que se convierta en el disco más vendido del año (salvo alguna sorpresa excepcional). Ya sabemos lo banal y manipulado que resulta ese premio en términos de comercialización, y la condición tan relegada en que se tiene al jazz como género.

     Tampoco es que alguno de los mencionados no lo merezca, como sucedió el año pasado con la magistral obra Emanon, de Wayne Shorter, un proyecto de tres discos de una belleza incuestionable. O en el caso del álbum
      American Dreamers: Voicesof Hope, Music of Freedom, dirigido por el galardonado John Daversa, quien lideró un proyecto orquestal que tuvo por objeto integrar una Big Band jazz con jóvenes músicos que migraron a los Estados Unidos cuando eran niños. El disco obtuvo el Grammy como el mejor álbum de jazz y dos de sus temas fuero premiados en las categorías de mejor improvisación de jazz: Don't Fence Me In, y mejor arreglo instrumental: Stars and Stripes Forever, respectivamente. Una cachetada con guante blanco al gobierno norteamericano y a su política migratoria.

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