A mis amigos
Abraham Nuncio

Monterrey.- Destino este apunte a modo de desear que el 2018 se deje apropiar por ustedes en todo aquello que les sea posible.
   María de Jesús de la Fuente, mujer sin duda admirable, me cita por teléfono una frase que le escuchó a alguien: “La vida es un relámpago entre dos misterios.” Amado Nervo escribió una similar, pero la que dijo María durante la charla –paráfrasis o no– tiene más fuerza.
   María cumplió hace no mucho 97 lúcidos años, es la viuda de Pablo de O'Higgins y ha dedicado gran parte de su vida a cuidar, difundir y –ya en su tiempo reciente– donar la obra del pintor a museos e instituciones culturales.
   María se involucró en la lucha estética y social que el artista estadunidense libró, desde los años 30, en contra del fascismo y la antidemocracia desde el Taller de la Gráfica Popular. La lucha de Pablo fue al lado de los comunistas mexicanos y del pueblo con el que se ligó amorosamente.
   Desde esta ventana vio a la mujer de la que se enamoró y a la que hizo su esposa: María, una bella y talentosa abogada de Rayones, Nuevo León. Tal como podemos verla en ese memorable retrato que Pablo tituló María. Estudio en blancos. Tanto la amó, que quiso ser sepultado en esa pre-ciudad parecida, si quitamos los automóviles y camiones, al Monterrey del siglo XIX anterior a su etapa industrial.
   El relámpago y sus dos misterios. Sabiendo que no podremos penetrar esos misterios, y que la vida es de suyo breve, animémonos pensando que a lo largo del 2018, si corremos con suerte, podremos completar una galaxia completa de pensamientos.
  Con que una pequeña parte de esos pensamientos sea para los indigentes, los parias, los refugiados, los hombres y mujeres abrumados por su condición de desempleados o de empleados que no atinan a otra cosa que a cumplir con su trabajo para mantenerlo, lograremos estirar de la mejor manera ese relámpago que es la vida.
  La pareja formada por María y Pablo O'Higgins se distingue por su entrega a las mejores causas comunes, por su generosidad, por su solidaridad, en particular hacia obreros y campesinos, por fortalecer nuestra identidad cultural a través del arte.
  Creo que su biografía propicia la posibilidad de pensar en otros. Algo que el mercado ha empobrecido entre nosotros en favor de la avaricia y el individualismo. Elena Poniatowska, al hablar sobre Pablo y la exposición de su obra en el Museo Diego Rivera (2015), concluye su crónica con frases que debieran sentirse como un castigo. Dice: “Hoy, escuelas de vida como el Taller de la Gráfica Popular se han perdido y cada quien se rasca con sus propias uñas.
  Hombres de la generosidad y de la inteligencia de un Pablo O’Higgins o de un Leopoldo Méndez ya no se encuentran a la vuelta de la esquina. Ojalá y México ya no fuera tan inferior a su pasado.”Que tengan ustedes la salud y la paz necesarias para acompañar la reflexión de estas o parecidas líneas.
  Los abrazo.