Trump y Jerusalén
Samuel Schmidt

Austin.- ¿Cuál desequilibrio rompió Trump con su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel? Lo mismo han ofrecido los presidentes de USA desde Clinton aunque no dieran un paso más adelante.
   ¿Por qué ahora el escándalo? ¿Acaso por ser él? Aunque no nos agrade, ha sido consistente con sus ofertas de campaña: ha continuado su odio (racial y misógino), ha reforzado la oligarquización del país, ha insistido en aislar a su país, e influye con fuerza en el Medio Oriente.
   No era el mejor momento. ¿Cuándo lo será? En noviembre de 2017 en un solo día hubo seis votos condenando a Israel en la ONU y en la UNESCO la diplomacia palestina ha logrado que el mundo vote a favor de desconocer la presencia judía en Jerusalén. La historia se ha equivocado y el mundo saca lo peor de sí mismo.
   La Autoridad Palestina ha mantenido un bloqueo a Gaza que ha recortado la disponibilidad de electricidad y afectado las posibilidades económicas en la zona. Mientras más pobre sea Gaza más pueden inflamar los ánimos. Hamas desvía la ayuda internacional para construir una estrategia de agresión. Los mareados acusan a Israel de genocidio.
   Hamas lleva tiempo buscando la excusa para incendiar el Medio Oriente. Israel desarrolló tecnología para detectar y destruir túneles, así que Hamas aprovecha la declaración de Trump para reanudar el lanzamiento de misiles contra poblados israelíes. Israel responde y los mareados acusan a Israel de violencia excesiva.
   ISIS ha penetrado el Sinaí y se sospecha que están detrás de los atentados sangrientos contra egipcios y turistas. Los mareados dicen que el Mosad es responsable de crear a ISIS.
   Irán lleva muchos años reforzando al radicalismo terrorista en Líbano para lanzarlo contra Israel . Ahora está construyendo una base militar en Siria desde dónde podrá atacar a Israel. Y sus líderes llaman al exterminio de Israel. Tesis democrática de los nazis.
   El asesino Erdogan se atreve a culpar a Israel de terrorismo de Estado a cambio de fortalecer su pretensión de liderar al mundo árabe. Ojalá hablarán los miles de purgados, por lo menos los que sobrevivieron a su masacre.El Medio Oriente vive un desequilibrio constante que estalla ante la menor excusa. Son más y más potentes las fuerzas que apuestan por la destrucción que las que buscan la paz.
   El proceso de paz no camina porque está contaminado con demasiadas manos que se alimentan del sentimiento judeofobo en el mundo. Europa ha permitido el acoso anti judío en la UNESCO y tolerado la judeofobia aunque esta se volvió en su contra en varios ataques masivos.
   La apuesta palestina ha sido debilitar a Israel internacionalmente de tal forma que llegue a la mesa de negociación inerme. La declaración de Trump cambia poco, aunque tiene el potencial de acelerar la reanudación de pláticas de paz en un terreno más nivelado. Estados Unidos tiene más que ganar estratégicamente apoyando a Israel que dejando que los radicales islamistas se refuercen.
   La postura sobre Jerusalén afectará el desequilibrio y optimistamente impulsará una visión que se comprometa para la paz. De otra manera continuará la condición de turbulencia que lleva varias décadas.Hasta ahora Estados Unidos ha sido el verdadero actor para forzar acuerdos en el Medio Oriente.
   Europa no logra subirse al tren aunque hace esfuerzos para hacerlo, no solamente por su debilidad actual sino porque no logra imponer ninguna autoridad en la zona, ni siquiera sobre Hamas a quién ha refaccionado constantemente.
  Rusia tiene sus problemas y seguirá desestabilizando porque la paz le puede cerrar el mercado de las armas y ceder una posición estratégica.China actúa sin comprometerse abiertamente dejando que los otros se desgasten.
   África ha reanudado sus contactos con Israel posiblemente para recibir ayuda de seguridad en contra del radicalismo musulmán terrorista. América Latina no cuenta.
   En todas las guerras Israel ha actuado defensivamente aunque haya derrotado a cuatro o cinco países simultáneamente (guerras de liberación 1947 y de los 6 días).La premisa israelí de exigir reconocimiento por paz puede disparar el inicio del proceso para la paz, como sucedió con Egipto y Jordania. Los territorios son negociables. Nada podrá negociarse mientras una de las partes insista en la desaparición del otro.
   Esa es la salida para Jerusalén. La declaración de Trump reconociendo a Jerusalén como capital de Israel, y su salida de la UNESCO fortalecen la postura de Israel.
  Si mover la embajada puede desatorar la resistencia al reconocimiento habrá cumplido con su objetivo. La nueva intifada terminará en algún momento con las censuras anti israelíes esperadas, ojalá las víctimas sean pocas y ojalá las fuerzas pro paz logren avanzar, sin interferencia de los adoradores de la guerra.