Julión, Rafa Márquez y las fotos escondidas

Eloy Garza González

 

Monterrey.- El lavado de dinero no significa sólo blanquear ganancias del narcotráfico. Rafa Márquez y Julión Álvarez demuestran que la evasión de impuestos puede adquirir dimensiones épicas, en las que el crimen organizado no está excluido, pero no es la única fuente de ingresos mal habidos.

Por un lado, el lavado de dinero pasa por disfrazar la corrupción, es decir, el desvío de recursos públicos, de ahí la estrecha relación entre funcionarios de alto nivel del gobierno federal –comenzado por el presidente Peña Nieto– con un afamado futbolista y un intérprete de música popular. Todos forman la misma cara de la impunidad.

Por otro lado, no hay método más eficaz para lavar dinero que las presentaciones públicas de celebridades: tocadas musicales, palenques, conciertos, eventos de asociaciones civiles, entre otros muchos medios para meter dinero sucio al circulante legal.

Como dice Julión Álvarez en uno de sus éxitos: “Se amanecen, se amanecen, / se dan la gran vida, / ¿de dónde viene el dinero? / Es la pregunta del día / En puros carros lujosos, / se mueven por todos lados. / Y hasta tienes su negocio. / Cruzan por varios estados / pero nunca dan detalles / y no quiero averiguarlo”. El problema es cuando el Departamento del Tesoro de EUA, sí quiere averiguarlo. Entonces hasta el presidente Peña tiene que ocultar sus fotos íntimas con amigos indeseables.