ANÁLISIS A FONDO

Una educación de pie de banco

Francisco Gómez Maza

 

Ciudad de México.- El Modelo educativo de Aurelio Nuño es el camino más fácil para hacer dócil a la gente, para crear servidumbre, porque como dice el educador brasileño Paulo Freire, es una educación bancaria que sólo hace monstruos destinados a obedecer, a no pensar, a sólo creer en los dueños, a creer en un dios que castiga a los malos y premia a los buenos.

Es una educación que genera miedo, pánico, para que las llamadas autoridades mantengan el poder inclusive en la mente de los ciudadanos.

El enseñar el inglés como segunda lengua no es para enriquecer la cultura nacional, sino para preparar a los mexicanos a obedecer a los patrones que están llegando a apoderarse de la economía.

Para obedecer a quienes el gobierno neoliberal está privilegiando con la posesión de los grandes medios de producción como la búsqueda, la exploración y la explotación de los hidrocarburos, para obedecer las órdenes de los nuevos detentadores de la economía nacional, aquellos a los que expropió el gran general Lázaro Cárdenas del Río, que si resucitara metería a la cárcel a todos los vendepatrias.

Enseñar inglés como segunda lengua, cuando en la geografía nacional se habla multitud de lenguas, es destrozar la cultura nacional y hacerla esclava del extranjero y concretamente de los amos del norte.

Simplemente por ello, estoy totalmente en desacuerdo con el nuevo modelo que no enseña a aprender, sino a obedecer, sin espíritu cuestionador, sin espíritu crítico, sin análisis, sin pensar si lo que se va a planear y hacer es benéfico para la patria y no sólo para los invasores estadounidenses a los que se ha entregado el corazón de la economía mexicana.

Lo que nos está heredando el gobierno actual es una educación que le enseña a los niños que hay otros niños que serán sus patrones cuando sean grandes y a ellos deberán obedecer, porque serán los detentadores del gran capital y de los grandes medios de producción y ya no serán mexicanos sino hijos de extranjeros.

Así, el destino de los mexicanos futuros, de las generaciones que están ahora naciendo está marcado por la explotación de su fuerza de trabajo física e intelectual. No están creando generaciones para la libertad porque quieren, primero ellos, los gobernantes actuales, con los Peña a la cabeza, y luego sus sucesores miembros de su grupo, tener esclavos, no pensantes y de ahí que crean expertos en lo pensar, como lo hace un niño que va llenando de monedas y más monedas a su cochinito de barro. Un cochinito lleno de monedas.

Un niño lleno de conocimientos inocuos, que lo inhiben del pensamiento, del análisis, de la crítica, porque pensar, analizar y criticar va en contra de los intereses de las clases dominantes y hablar inglés va a favor de la esclavitud que ejerce el extraño que ya es dueño de gran parte del producto bruto nacional, como es la producción de energía eléctrica y la explotación del petróleo.

Y nadie se da cuenta, entre los aduladores de Nuño, que es el instrumento adecuado para establecer en la estructura del poder un modelo llamado educativo que lo que pretende es crear una inmensa reserva der hambrientos cultos dispuestos a empinarse ante los dominantes a cambio de un plato de lentejas para saciar su hambre.

Ojalá no se arrepienta el señor Nuño y el señor Peña de traicionar a la patria porque todo se paga en este mundo, como el judas Iscariote de la leyenda bíblica que entregó a su señor a cambio de  una cuantas monedas.

Lo bueno de todo es que, al final del día, nadie educa a nadie. –Nadie se educa a sí mismo -. Los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo, como muy bien lo dejo dicho mi querido Paulo Freire, aquel brasileño que educaba para la libertad. Y el modelo de Nuño educa para la esclavitud.

 

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