uindang
540
18 de mayo de 2010
15d
Google
 


 

ANÁLISIS A FONDO

Monterrey, ¿cosecha tempestades?

Francisco Gómez Maza

  • La incertidumbre y el miedo de la clase política
  • Sin novedades de DFC, a las primeras horas de ayer

mazaimgLos integrantes de la clase política, particularmente del Partido de Acción Nacional están conmocionados porque, hasta el momento de redactar este análisis, la moneda estaba en el aire sombrío de la incertidumbre. Nadie sabía absolutamente nada, menos los servicios de inteligencia del gobierno, de la suerte de “el Jefe” Diego Fernández de Cevallos, quien fue raptado, levantado, y quizá ejecutado, por quien sabe qué mafia, si del crimen organizado, si de las guerrillas izquierdistas, si de qué… Una sospechosa desaparición en momentos en que se preparaban las elecciones en varios estados del país.

 

Este domingo, esperadamente, el Partido Revolucionario Institucional volvió por sus fueros en el bastión más fortificado del partido gobernante, Mérida, y le cortó casi 20 años de hegemonía en la presidencia municipal de la llamada “Blanca Mérida”, tierra de prominentes panistas, entre ellos el inmemorial Carlos Castillo Peraza, mentor del actual presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, quien parece que no le aprendió mucho a inolvidable “Piolín”.

 

Huele extraña la desaparición de Fernández de Cevallos, el poderoso abogado que muchos han calificado como un hombre sin escrúpulos; co-partícipe, con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, el llamado por sus adversarios “El Innombrable”, en el complot en contra de Andrés Manuel López Obrador, para pararlo en su entonces prometedora carrera hacia la presidencia del país.

 

Ayer decíamos que la desaparición, secuestro o ejecución del abogado, ex senador, ex candidato a la presidencia, era un icono de la posición del crimen organizado y no organizado frente al Estado mexicano y un mensaje clarísimo a los barones del poder, concretamente al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, socio de Fernández de Cevallos, y al presidente Calderón, que ya empezaron a sufrir los “efectos colaterales” de los ataques frontales de esa “ridícula minoría” que para ellos es la delincuencia organizada y las bandas de narco traficantes.

 

La mayoría de los periódicos del mundo registraron el hecho, la madrugada de este lunes, tanto en Estados Unidos como en Europa. Los comentarios de quienes escriben comentarios en la prensa impresa de la ciudad de México hicieron otro tanto y las cosas no se quedarán calmadas en tanto no se sepa la suerte del prominente panista desaparecido. Pero, ojo, que la soberbia no enceguezca ni ensordezca a la dirigencia del país, ni a la del PAN. El hecho es un claro mensaje tanático de poderes institucionales o fácticos que no están dispuestos a perder sus posiciones ya sea en el mercado de las drogas, de la trata de personas, de los secuestros, de las ejecuciones, o en el mercado de la politiquería, de la conservación de posiciones de poder. Yucatán puede complicarse. Los panistas yucatecos se irán con toda impavidez contra el órgano jurisdiccional que organiza los procesos electorales e inclusive es posible que desconozca el triunfo priísta cueste lo que costare. Y mientras tanto, la guerra de la delincuencia organizada y el narcotráfico es plata o plomo, muerte o muerte. Fernández de Cevallos no será el primero y último hombre prominente de la derecha, objetivo de los criminales o quizá de las guerrillas. Hasta ayer lunes por la madrugada, ningún grupo, ninguna organización delictiva se había atribuido la autoría de la desaparición. La incertidumbre y la zozobra reinaban en Los Pinos y en el búnker panista de la media clasera colonia Del Valle, al sureste de ciudad de México.

 

Las autoridades ministeriales del estado de Querétaro fueron desplazadas por las federales en las investigaciones del paradero del panista. Pero no tienen pistas, o por lo menos no pueden darlas a conocer a la opinión pública. Mientras, el hecho, condenable desde cualquier punto de vista que se quiera, es un mal fario, un sombrío augurio del futuro que ya nos ha alcanzado. Pero estamos cosechando lo que sembramos. Quien siembra vientos cosecha tempestades.

 

En Monterrey, la ciudad más rica de México, están sintiendo los efectos de la guerra anti drogas, el precio – como lo advierten en un análisis del lunes Los Angeles Times y el Chicago Tribune, la lujuriosa ciudad meridional quizá está pagando el precio de tolerar la presencia de traficantes de drogas durante tantos años. Ahora, "la seguridad se ha colapsado”. Las familias de los capos de la droga se aprovecharon de las mejores escuelas del país y hospitales lujuriosos y el establecimiento se hizo de la vista gorda, y mucha de la riqueza fue producto del blanqueo de dólares de las ganancias del comercio ilícito de las drogas. Ahora, las organizaciones de traficantes de drogas, además de expandir su poder mortal por todo el país, han puesto de rodillas a los regios, como a ellos gusta que les califiquen, aunque su gentilicio sea regiomontanos.

 

Y mientras las autoridades ha perdido el control, la élite empresarial y los residentes de la llamada “Sultana del Norte” se muestran sumamente preocupados por el presente y más por su futuro a merced de la violencia desplegada por poderes fácticos e institucionales. "La tradición de una tranquila Monterrey ha terminado", ha reconocido Gilberto Marcos, empresario textilero miembro del consejo que asesora a los ciudadanos del estado en materia de seguridad.

 

El que no quita el dedo del renglón, a pesar de todas las turbulencias que se generan en torno suyo es Mauricio Fernández Garza, el alcalde de San Pedro Garza García, municipio conurbado con Monterrey, quien ha confirmado que aún tiene informantes pagados, cuyos antecedentes desconoce, y admitió que, a pesar de las críticas que recibió por pagar a Alberto Mendoza Contreras, apodado “El Chico Malo” y quien resultó ser el jefe de Los Beltrán Leyva en ese municipio, tomó la decisión de mantener el esquema de confidentes, de soplones, como usted los quiera llamar, en el que otorga recompensas a quien aporte información considerada útil para el combate a la inseguridad. Y Monterrey es un icono del boom de la violencia criminal, porque es el punto neurálgico en el que confluyen poderes institucionales y fácticos con un mismo objetivo. En este contexto debe entenderse el desplante de la mafia o del grupo, o de los individuos, o del individuo que desapareció a Fernández de Cevallos. El senador panista, Hugo Laviada, denunció el sábado que fue amenazado de muerte, a raíz de que denunciara siembra de pruebas y tortura contra brigadistas del PAN, quienes fueron detenidos luego de denunciar venta de despensas por parte del PRI, en la Blanca Mérida.

 

http://analisisafondo.blogspot.com /analisisafondo@gmail.com

Para compartir, enviar o imprimir este texto,pulse alguno de los siguientes iconos:

¿Desea dar su opinión?

Su nombre :
Su correo electrónico :
Sus comentarios :

 

 

mimiind

 

q78

 

sonora