uindang
540
18 de mayo de 2010
15d
Google
 


 

DIARIO DE CAMPO

Día del estudiante 2010

Luis Miguel Rionda

Cuando converso con mis estudiantes en la Universidad de Guanajuato me sigue impactando cómo impera el desconocimiento sobre el origen del “Día del estudiante”. Se ha impuesto la “tradición” de celebrarlo en mayo -nadie sabe por qué- y con un programa tan previsible como superficial: misa, desfile, bailongo grupero y reventón etílico hasta madrugar. Pachanga pura pues.

 

Sobre el origen del día del estudiante he escuchado versiones confusas y erróneas: que dizque el “padre Pollo” lo impuso; que porque así se ensalza la primavera; que porque debe corresponder al día del maestro; que porque equivale al spring brake gringo... Nada más lejos de la realidad. Hay que aclarar que el día del estudiante se conmemora en México el 23 de mayo. Pero como cae en domingo se adelantó para el miércoles, a la mitad de la semana. El 21 se celebra el día del estudiante politécnico y el 17 el día del estudiante técnico.

 

En otros países varían fecha y motivo: en Argentina se celebra el 21 de septiembre desde 1902, al arranque de la primavera austral y en recuerdo del educador Domingo Sarmiento. En Venezuela se realiza el 21 de noviembre, en recuerdo del levantamiento estudiantil de 1957 en contra de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. En Panamá se celebra el 27 de octubre, desde 1948, por razones que desconozco. Existe también el Día Internacional del Estudiante, decretado por la ONU en 1941 en conmemoración del asesinato a manos de soldados nazis de nueve estudiantes en Praga, el 17 de noviembre de 1939.

 

La Federación de Estudiantes de Guadalajara -los célebres “Tecos”- conmemoran el 23 de octubre como día del estudiante “autonomista” en recuerdo de su movimiento opositor de 1933 al establecimiento de la educación socialista callista.

 

La iglesia católica promueve la adoración del santo adolescente italiano Domingo Savio, estudiante de San Juan Bosco, quien murió en 1857 ejemplificando las virtudes beatíficas del alumno dócil y consagrado al estudio. Muchos estudiantes católicos lo han adoptado como su santo patrono, particularmente en periodo de exámenes.

 

El 23 de mayo en México se deriva de la conmemoración de la represión que sufrieron varias docenas de estudiantes de la escuela de Medicina de la Universidad Nacional de México el 23 de mayo de 1929, en la Plaza de Santo Domingo, que se manifestaban a favor de la libertad de cátedra y la autonomía universitaria. Era un movimiento que buscaba preservar a la universidad pública libre de las presiones de los gobiernos post revolucionarios, que quisieron imponer la ideologización de la educación superior. Octavio Rodríguez Araujo, académico de la UNAM, explica el alcance de ese movimiento: “La autonomía de la UNAM […] no fue una graciosa concesión de las autoridades gubernamentales. Fue una lucha de estudiantes y profesores en México, una conquista resultado de la petición estudiantil del 23 de mayo de 1929, petición precedida de movimientos y huelgas, por parte de los estudiantes, y de represión por parte del gobierno. Esta lucha fue contra la intromisión del gobierno en la vida universitaria y en la orientación de sus planes de estudio, intromisión que inhibía el pensamiento libre y, por lo mismo, la libertad de cátedra en una lógica de pluralidad y universalidad de corrientes de pensamiento. Era, para decirlo en términos de ahora, la lucha contra el pensamiento único y oficial de quienes detentaban el poder. Por eso, precisamente, la lucha por la autonomía comprendía principalmente un binomio indisoluble: autogobierno de los universitarios y libertad de cátedra (y de investigación).”

 

luis@rionda.com.mxwww.luis.rionda.com.mx

Para compartir, enviar o imprimir este texto,pulse alguno de los siguientes iconos:

¿Desea dar su opinión?

Su nombre :
Su correo electrónico :
Sus comentarios :

 

 

mimiind

 

q78

 

sonora