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903 11 Octubre 2011

Un soldado en cada hijo te dio
Nora Carolina Rodríguez

Monterrey.- A dos de mis amigas les mataron un hermano. Esta no es una nota periodística, por lo tanto los nombres, las ubicaciones y la forma en que los mataron, aunque son muy importantes, para lo que ahora expongo, no lo son. Sus nombres pueden ser: Lucía y Brenda, y sus hermanos pudieron ser Juan y Pedro, y tal vez coincidan con los nombres de alguien a quien tú también conoces, y ahí es a donde quiero llegar.

En este año que es el último del gobierno calderonista, las condiciones en que vivimos en Monterrey se han recrudecido. La última vuelta de tuerca la dio el atentado a la población civil en Casino Royale. Si vives en otra ciudad, puedes asegurar lo mismo exactamente, con terribles acontecimientos locales. Casi todo el territorio nacional está igual. Lo malo es que peor, sí se puede.

Hace cuatro años leías en diferentes medios de comunicación sobre nombres y veías rostros de supuestos asesinos y personas asesinadas, que estaban muy lejos de tu realidad; hoy, sabes que mataron a alguien a quien tú estrechaste la mano apenas ayer, o te enteras que secuestraron al hijo de alguien muy cercano. Que está en la cárcel alguien que tú creías confiable y resultó no serlo.

¿Cómo desenredar una madeja tan enredada? ¿Cómo saber quién es quién? ¿Cómo poder saber hacia dónde se inclina la balanza de la justicia? Hasta puedes preguntarte hoy: ¿cuál justicia? ¿Justicia para quién o para quiénes? ¿Dónde está la verdad?

Que hay miles de involucrados e involucradas en esta guerra, no cabe duda, pero es muy fácil culpabilizar a un muerto, como hizo Duarte en Veracruz con su montón de muertos. Dijo que todos tenían antecedentes penales. Es muy fácil ponerles armas a los muertos. Lo mismo dijeron del hijo del doctor Otilio Cantú, y pusieron en duda las actividades de los estudiantes del Tec. A mí me parece inverosímil que la frase del himno nacional,  hoy por hoy sea una verdad absoluta: un soldado en cada hijo te dio. Pero de diferentes bandos. Ahora el que no es sicario, es soldado, marino, federal o paramilitar. Todos armados. Y no es que piense que son inocentes todos, lo que pasa es que no sé.

En este ultimo año de Calderón, el miedo que provoca la violencia ─ahora lo cotidiano─ es cada vez mayor y genera mayor éxodo ─para quienes pueden irse─ y cambios radicales en los modos de vida. El cerco se cierra.
Y provoca cada vez mayor inseguridad y desconfianza. La gente ya no solo anda preguntando en qué trabaja el muchacho, sino por qué conoce esa señora a ese muchacho, cómo es posible que ─si era tan bueno─ lo hayan matado; hoy por hoy el caos y la zozobra nos está llevando a límites paroxísticos donde, como en las purgas comunistas, todo el mundo desconfía de todo el mundo, las denuncias “ciudadanas” se multiplican y el terror se apodera de todos.

Si históricamente este es el año de Hidalgo, ahora lo menos relevante es si dejan algo o no, se me hace que tendremos que buscarle otro nombre; qué culpa tiene Hidalgo de esta masacre y de esta guerra sin tregua. Sin duda alguna, la gloria es para Calderón. Propongo que se le reconozca como el responsable del baño de sangre. Y no será este año “el año de Calderón”. No. Serán “los años de Calderón”.

Se ganará un sitio en la historia que nadie envidiará.

noracarolina@gmail.com

 

 

 


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© Luis Lauro Garza Hinojosa