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1929 17 Septiembre 2015

 

 

No basta castigar
Claudio Tapia

 

San Pedro Garza García.- Aunque todavía hay personas y medios empeñados en mantener exaltados los ánimos de venganza al grado tal de que no importa nada más que quemar en leña verde al malvado gobernante saliente y a su familia...

...ya se advierte en la red que algunos regiomontanos empiezan a preguntarse por el futuro que les espera de la mano de los que supieron canalizar el caudal de energía social que genera el enojo del agravio, de los que les prometieron acabar con lo que se odia, algo de retórica, y nada más.

Castigo de inmediato y de raíz. Y después ya se verá. Primero que nada que se pudran en la cárcel los políticos corruptos y los mafiosos de todos los partidos, ahora nos toca a nosotros, los honestos, los únicos ciudadanos, los independientes, que ya veremos lo que hay que hacer.

El mito de la pureza cívica que funcionó en campaña se vuelve ahora peligroso, porque cuando los buenos se convencen de que acabar con los malos soluciona los problemas políticos y sociales, generan serios problemas. Como suponen que puede existir una sociedad ideal en la que imperen sus creencias, están dispuestos a hacer lo que haga falta para alcanzarla. Los limpios dejan de buscar la verdad porque creen poseerla. Condenan, castigan, sin que eso resuelva los problemas.

Los ciudadanos críticos que advierten el peligro empiezan a preguntarse si los que nos gobernarán –representantes de la pureza democrática fundada en el simplismo del antipartidismo (excluyen de su odio al Movimiento Social de Dante Delgado, porque les prestó la patente de corso para participar en la contienda electoral) y la condena al robo– cuentan con el mínimo de conocimiento necesario para tomar decisiones correctas en el complejo mundo político-social del Estado.                                                                                

Temen porque saben que cuando la limpia de la corrupción y la injusticia se hace con las vísceras, los trágicos resultados no se hacen esperar. Pero además se preguntan: ¿después del saneamiento, del castigo ejemplar, de la venganza, del desquite –suponiendo que fuera posible–, qué? ¿Basta con mandarlos al paredón, como lo demanda el Abogado del Pueblo, para hacer un buen gobierno? ¿Es suficiente no robar para bien gobernar? ¿El no participar en algún partido da rumbo y sentido político-social a las ocurrencias?

Y al revés, si el gobierno de Rodríguez Calderón no logra encarcelar a los Medina, si resulta incapaz de impedir que algún funcionario robe o se vea obligado a recurrir a algún partido para mejor realizar sus funciones, ¿por ese simple hecho habrá fracasado y nos habrá traicionado?

Cuando se ignora a la política y se asume la falsa oposición sociedad civil-Estado, se pierde de vista que la lucha social no puede prescindir de ninguna fuerza, menos aún de la del Estado y la de la centralidad de la vida pública. Al abstraerse de las temáticas del poder, desechar las ideas políticas de los no independientes, y privarse de otras ideologías y paradigmas, los llamados independientes, únicos ciudadanos, reducen su visión de los problemas a resolver, se privan de las ideas que impiden el pensamiento único y simplón, y pierden los apoyos indispensables para gobernar o legislar con éxito.

Ya veremos cómo gobiernan y cómo nos va. Para empezar, los legisladores ciudadanos al abstenerse de votar (al igual que hacen aquellos que condenan) ya nos dieron una probadita. Por lo pronto, sin que se interprete como una opinión a favor de la impunidad, propongo que dejemos de ver a la revancha y desquite como el objetivo principal del próximo gobierno, aunque en eso se empeñe el medio más influyente en la región. Esa es una rencilla visceral y personal. No nos dejemos manipular.

Sin restarle importancia a la ejemplaridad de la sanción, muy otras cosas nos deben preocupar, como por ejemplo realizar los cambios necesarios para que la corrupción deje de ser el lubricante de la vida nacional.

No es el sucesor el que encubre al gobernante corrupto y le garantiza impunidad, es el sistema político y el marco legal. Esos son los problemas que hay que atacar.

 

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