581
15 de julio de 2010
15l
Google
 


 

TRANSICIONES

La clase media en Baja California   

Víctor Alejandro Espinoza 

La derrota panista del pasado 4 de julio debe ser motivo de una lectura cuidadosa por parte de los actores políticos y de los ciudadanos. Dejarse llevar por la euforia triunfalista o justificar los yerros conduciría a nuevos descalabros y decepciones. El punto de partida para solucionar un problema es reconocerlo. Para ello se requiere madurez y humildad; el autoengaño y la soberbia conducen a muchas partes, menos a los triunfos electorales.

 

El gobernador de Baja California, José Guadalupe Osuna Millán, reaccionó rápido ante la debacle de su partido y ese puede ser un acierto. Jorge Ramos Hernández, también lo hizo; otros miembros prominentes del blanquiazul no lo han hecho con la celeridad debida, así serán los costos.

 

Para el jefe del ejecutivo estatal, la derrota debe buscarse en la inconformidad de la clase media: habló de desencanto y castigo por parte de estos sectores, incluso puso de ejemplo el distrito X, donde históricamente los votos han favorecido a Acción Nacional y donde en esta ocasión resultó derrotado su ex secretario particular, Max García.

 

Para el gobernador, el voto de castigo no provino de los pobres urbanos o rurales, pues dijo que en distritos como el IV y el V (de Mexicali) los sufragios los habían favorecido. De ahí que se plantea revisar programas y acciones que han descuidado a la clase media. Pese a que el jefe del ejecutivo habló de llevar a cabo una evaluación de la gestión de su gobierno para tratar de enderezar el rumbo hacia las futuras contiendas (2012 y 2013), creo que sus declaraciones iniciales adelantan lo que será la nueva estrategia gubernamental a corto y mediano plazos.

 

Aun haciendo énfasis en los sectores medios y altos de la sociedad bajacaliforniana, sería un grave error que los pobres de la ciudad y del campo fueran marginados de las acciones gubernamentales. Por una sencilla razón: son la mayoría de la población. El diagnóstico tiene que incluir a todos los sectores: la crisis económica, las malas decisiones en materia de  política federal, la grave inseguridad, los problemas urbanos, la corrupción, el nepotismo, la colonización de la administración pública, la imposición de candidatos, la subordinación del poder legislativo al ejecutivo, y un largo etcétera, afectan a todos los ciudadanos y no sólo a la clase media.

 

Los votos de castigo hacia el PAN se dieron a lo largo y ancho de los 16 distritos; el abstencionismo es la prueba evidente del hartazgo ciudadano hacia los tres órdenes de gobierno y hacia la clase política en general. No reconocerlo es un grave error. Los votos duros panistas no aparecieron en las urnas. Muchos panistas se quedaron en casa, o anularon el voto o votaron por el PRI. ¿Cómo se puede concluir lo anterior? En primer lugar, el porcentaje de abstención se mantuvo muy alto, de manera similar a anteriores comicios; aún más, fue el mayor en la historia de una elección local. Segundo, el PAN venía ganando pues los votos duros eran superiores a los del PRI (quien es gobierno tiene mayores recursos para incrementar sus clientelas). De haberse incrementado la participación esta hipótesis no se sostendría.

 

En tercer lugar, los votos nulos se incrementaron respecto a anteriores elecciones locales; incluso esto llama la atención pues, a diferencia del año pasado cuando tuvimos elecciones federales intermedias, ahora no hubo un movimiento que llamara a anular el voto. Por último, el caudal de votos priista se incremento ligeramente a pesar de la abstención; quiere decir que se trasladaron los votos de un partido a otro.

 

El PRI pasará de la oposición al gobierno y eso hace una notable diferencia. Ahora deberá rendir buenas cuentas a los potenciales electores. Son tan graves los problemas que enfrentamos en la entidad y tan escasos los recursos con que cuentan los ayuntamientos, que los retos son enormes. No será fácil tampoco para el congreso su relación con el ejecutivo.

 

Ciertamente veremos cambios importantes en esa relación, sobre todo porque la tersura desaparecerá: ahora el PRI detenta la mayoría absoluta. Nunca en la historia política local habíamos tenido una cámara de diputados donde el partido del gobernador ni siquiera contara con la mayoría relativa de los integrantes como tampoco gobernara en ninguno de los municipios. Veremos cómo se desenvuelven los actores, sobre todo porque ya tendrán puesta la mirada en el 2012 y el 2013.

 

Investigador de El Colegio de la Frontera Norte

victorae@colef.mx

 

Para compartir, enviar o imprimir este texto,pulse alguno de los siguientes iconos:

¿Desea dar su opinión?

Su nombre :
Su correo electrónico :
Sus comentarios :

 

   

araind

 

mujind

 

s

 

p79ind

 

Para suscripción gratuita: