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6 septiembre 2010
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Otra mirada al informe
Samuel Schmidt

Siempre hay más de una manera de leer el discurso gubernamental. El gobierno trata de poner una cara optimista ante la catástrofe y sostener una versión positiva, por muy difícil que sea de creer. No solamente evitan la presentación realista de la situación del país, según ellos para no alarmar a la sociedad, sino que tal vez no tienen otra opción, porque ellos son responsables en gran medida de que México esté al borde del abismo. Claro que falta dar un paso adelante y están haciendo todo lo posible por empujarnos.

Los datos que Calderón manejó en el informe, que según él o sus publicistas, demuestran las acciones acertadas de su administración, bien vistas demuestran justamente todo lo contrario.

Manejó un número muy limitado de empleos creados que representan menos de la mitad de lo que necesita el país y que queda muy lejos de la promesa que hizo en su campaña; pero a su favor hay que decir que el incumplimiento de promesas ha sido característico de su gestión, o sea que no solamente se refleja en este rubro.

Por supuesto que hay que indicar que esos empleos no necesariamente los crea el gobierno y menos que su creación responde a acciones gubernamentales; son mucho más efectivos los promotores económicos, como por ejemplo los de maquiladoras, que con frecuencia luchan contra las acciones gubernamentales, como por ejemplo los intentos de gravar con mayores impuestos a estas empresas.

De lo que sí es responsable el gobierno es de facilitar o estorbar la existencia de las empresas y con esto los empleos. Es pertinente preguntar cuántos empleos se perdieron debido al terrorismo fiscal de la secretaría de Hacienda, que prefiere que se cierren empresas en lugar de facilitar que cumplan con sus obligaciones fiscales. Mientras hay gobiernos que cuidan a las empresas, el de Calderón las exprime sin reconocer que su política fiscal es recesiva y está creando daños que tardaremos mucho en remontar.

Los programas asistenciales reciben una atención prioritaria porque refuerzan el clientelismo que se traduce en control de votos. Calderón presume que 600,000 familias se incorporaron al programa oportunidades. Calculando a 4 personas en promedio por familia, 2.4 millones de personas maman recursos del gobierno federal, bien visto, estos millones engrosaron las filas de la miseria.

Más de 37 millones de personas se afiliaron al seguro popular, seguramente no durante el 2010, lo que demuestra de alguna manera el número de pobres que no tienen acceso a los sistemas de salud de los empleados. Si bien ahí entran familias, encontramos que el gobierno mantiene cada vez a más personas; anunció 6 millones de becas, aunque no aclaró si son las contenidas en Oportunidades y le tiene que dar atención médica a millones de personas, que tal vez no tengan atención de calidad, pero algo es algo.

La otra cara es que la cobertura de educación superior solamente llega al 29%, la calidad de la educación primaria y secundaria va en caída pronunciada. Se ha descubierto que los migrantes a Estados Unidos califican muy abajo comparados a otros países, incluidos algunos centroamericanos, cuya situación económica es mucho más modesta que la de México. Es irrefutable el argumento de que una sociedad mal escolarizada y con una calidad educativa deficitaria tiene pocas posibilidades de generar una oferta económica de elevada competencia, tal vez por eso, el gobierno se contenta con promover empleos de salario mínimo.

Finalmente, el tema de la seguridad. 1,500 policías fueron detenidos y recientemente arriba de 3 mil fueron despedidos. Lo primero nos dice que los criterios de reclutamiento, selección y entrenamiento de los policías distan mucho de ser los mejores, pero la política de dejar ir a los policías con ligas con el crimen organizado asegura lanzar al mercado del crimen a nuevos reclutas con entrenamiento, información y conexiones con los que se quedan y que podrán ser corrompidos sin mucho trabajo.

Felipe Calderón se debe sentir agradecido del cambio en el formato del informe presidencial porque ahora hay mucha gente que hubiera aprovechado la oportunidad de increparlo públicamente en la cámara de diputados. En realidad parece haber poco que informar, su estrategia de saturación de medios lo ha hecho decir mucho con poco contenido a lo largo de los meses, porque al igual que su antecesor, su equipo es tan mediocre que poco pueden hacer para defender las posiciones del gobierno.

Es tan torpe el gobierno que piensan que por el hecho de que los secretarios twitteen, eso les ayuda a explicar sus posturas, pero peor es que creen que con eso convencen a la sociedad de una eficacia que no tienen y que están lejos de lograr.

 

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