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26 Septiembre 2011
15diario
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EL CRISTALAZO SEMANAL
Del rigor militar al rigor mortis
Rafael Cardona

Con un abrazo al doctor Joan Manuel Serrat
 
Ciudad de México.-
La reprimenda al secretario general de Gobierno del estado de Baja California, Cuauhtémoc Cardona (sin  parentesco, conste), cuya lógica y necesaria consecuencia debió haber sido su cese, no su permanencia en el cargo, debe ser analizada con mucha mayor profundidad.

No se trata, ni con mucho, de un  simple choque de personalidades sino algo de mayor trascendencia, se trata de saber a partir de este ejemplo si más allá del fuero militar en  materia de justicia, uno de los más combatidos en perjuicio de las Fuerzas Armadas, cuáles son las consecuencias de meter al Ejército en los ámbitos de la vida civil.

Para quien no recuerde el asunto sobre el cual se monta este análisis valga refrescar algunos datos.

El 13 de septiembre, una fecha importante para los soldados de México se realizaba, como en todo el país, un festejo para conmemorar la batalla de 1847. En esa fecha los cadetes del Colegio Militar (llamado Heroico después de esos hechos funestos para el país) resistieron infructuosamente la invasión  de los soldados estadunidenses cuya bandera ondearía orgullosa dos días después en el Palacio Nacional.

En la ocasión reciente el secretario de Gobierno de BC, acudió tarde  y en condiciones cuyo etilismo habría envidiado Emilio “El rajón” González Márquez, el gobernador de Jalisco, lo cual ofendió a los militares organizadores de la conmemoración.

El general Alfonso Duarte le reclamó cara a cara al gobernador Guadalupe Osuna Millán, quien en público le tiró de las orejas al borracho.

“No lo quiero ver en ninguna instalación militar”, le dijo.

Y quizá con esa simple frase el general Duarte haya abierto el espacio para una discusión nacional: ¿pueden los militares ejercer un  fuero territorial en cualquier parte del país?

O mejor dicho, ¿existe un fuero territorial?

Esta es una consecuencia si se quiere inicial y apenas visible del mal disimulado encono entre instituciones.

Los militares (algunos de ellos, digamos así para evitar la errónea generalización) --y este es un ejemplo--, comienzan a hartarse del estado de cosas al cual los ha llevado la incapacidad del poder civil: por una parte llamarlos a resolver los problemas generados por la corrupción policiaca, la negligencia, la complicidad y su notorio producto, el crecimiento del crimen organizado, y por la otra ser tratados como “guaruras” de los gobiernos civiles. 

Una y otra vez ha dicho el secretario de la Defensa cómo les urge a las fuerzas armadas un marco jurídico en el cual hallar certidumbre y cauce para los afanes en los cuales los han encajonado. La ocasión más reciente fue hace unos días en la Clausura y Apertura de Cursos del Sistema Educativo Militar

“Por ello es que hemos planteado respetuosamente, renovados recursos legales a través de reformas a la ley de seguridad nacional, con dos intereses centrales:

“Contar con mayores capacidades operativas, con la única aspiración de ser más eficientes, y poner fin al actual statu quo de indefinición que puede generar, de prolongarse, confusión e  incertidumbre en mandos y tropas e incluso en la propia ciudadanía.

“Ambos aspectos coadyuvarían sin duda a seguir manteniendo el sólido espíritu de cuerpo y la alta moral; fortalezas peculiares de las Fuerzas Armadas Nacionales.

“Tengan la certeza de que lo que pretendemos no es de ninguna manera obstinación. Es una necesidad ingente.

“Ante este manifiesto escenario, los soldados estamos conscientes de la tarea que la sociedad nos ha confiado y debemos ser puntuales en la prevención y contundentes en la respuesta. Siempre en observancia del marco legal.

“La nación entera puede confiar en que cuando el Señor Presidente de la República nos instruya, sobre el papel a desempeñar ante una declaratoria de afectación a la seguridad interior, lo asumiremos con minuciosidad, sin rebasar un ápice los límites de actuación que se nos establezcan.

“Saludamos los esfuerzos que el Poder Legislativo hace para dotarnos de este fundamento legal. Estamos listos para su aplicación estricta, acuciosa y con buen juicio”.

Muy importante es el dicho del señor General Guillermo Galván Galván, quien promete “buen juicio” en el momento de desplegar las facultades extraordinarias derivadas de una declaratoria de “estado de excepción” mientras advierte las actuales confusión  e incertidumbre.

¿La  actitud y el reclamo airado del señor general  Alfonso Duarte (a los  cuales  esta columna se adhiere sin reservas) podría ser considerada como expresión de esa incertidumbre o esa confusión? No lo creo.

Por otra parte vale la pena reflexionar sobre esta frase del general secretario: “… estamos conscientes de la tarea que la sociedad nos ha confiado y debemos ser puntuales en la prevención y contundentes en la respuesta”.

Obviamente la misión confiada por la sociedad no es la actual. Esta les ha sido impuesta por las circunstancias y como una respuesta final ante la insuficiencia y el mal funcionamiento de las otras instituciones.

El Ejército ha sido usado no para la defensa de la soberanía y el territorio nacionales ante posibles intervenciones extranjeras (por eso antes se llamada Secretaría de Guerra y Marina) sino para solucionar un  problema civil como ya tantas veces se ha dicho y demostrado.

Por eso la ley de seguridad Nacional no es tal. En todo caso es una ley para legalizar la nueva función de los militares en ámbitos civiles en México. Y si a alguna de sus riesgosas condiciones le agregamos los despropósitos  planteados recientemente para el Código de Procedimientos Penales, por el cual los ciudadanos quedaríamos indefensos por dos flancos: el de la delincuencia y el de la autoridad, el asunto espeluzna.
 
Tomando en cuenta la desventurada forma como el gobierno de Veracruz ha clasificado los cuerpos humanos tirados de camiones en el Boulevard de Boca del Río, se debería incorporar esa forma insolente de tratar a los cadáveres en la modificación  del reglamento de limpia pública municipal.

Actualmente dice así:
Clasificación de Basura Orgánica. Excremento humano (heces y desechos), Restos que se generan en la cocina, Hojarasca y pasto del jardín, Desechos de animales, Papel.

Ahora se podría agregar: restos (in) humanos de personas con antecedentes penales, fichas policiacas o sospechas fundadas de “terrorismo” o perturbación social. Total, como si un tantito fuera tanto.
 
No es un sociólogo ni un experto en Ciencia Política, Giovanni Sartori, por ejemplo, o Francis Fukuyama. Joan Manuel Serrat (ahora debo decir el doctor)  es un hombre informado y consciente. Un  ciudadano como deberíamos ser muchos. Capaz de hacer música, vino,  canciones e ideas.

Pero los estudiantes de la UNAM le preguntan materias en las cuales seguramente sus profesores no han ofrecido respuestas definitivas.
Quizá ni siquiera comprensibles mucho menos suficientes.

Y él, con la autoridad de su vida personal, de su exilio, de su actitud democrática y quizá del uso de la cultura como espada poderosa, les responde con un  cierto humor amargo, pero con la cabeza muy en serio.

“–¿Cómo mira el mundo a lo largo de su vida?

–Existe un gravísimo problema en lo que puede ser la economía del mundo y, sobre todo, la distribución de la riqueza. Es un problema antiguo que en estos momentos está afectando a una gran cantidad de gente que no había recibido en los últimos 40 o 30 años nada tan duro, y se está haciendo un problema preocupante no sólo en Barcelona, ahora en Nueva York, hace unos días en Israel.

“En fin, ocurre cuando el hombre no es capaz de poner orden en algo que le afecta de una manera tan importante como es la cohesión social. La naturaleza se ocupará, como se ocupan las aguas de los ríos de pasar por los lugares por los que históricamente fluyeron, por muchas casas que les pongas delante”.
 
Enrique Peña Nieto comienza algo parecido a un reconocimiento del terreno en la ciudad de México. La ocasión es lo de menos pero en este caso se trata del informe de un aliado reciente, el senador René Arce, cuya distancia de los grupos obradoristas y ebrardistas lo ha llevado al Partido Revolucionario Institucional, sin carnet pero con activismo.

Arce estará en el Hemiciclo a Juárez y hasta ahí llegará Peña sin el aparato con el cual se desplazaba; es decir, sin el séquito a veces excesivo de un  gobernador.
 
Como si no tuviéramos suficiente en el mundo de la superficialidad y el mal uso del lenguaje, para lo cual primero se debe hacer mal uso del pensamiento, el presidente Felipe Calderón (como en su momento lo hizo ya Ernesto Cordero, aspirante a sucederlo en Los Pinos) incorpora el indescifrable e indefinible “Fuá” al lenguaje oficial.

Casi como cuando en la ONU hace unos días le recordó su “chamba” a esa organización  internacional.

En este caso (como si fuese sinónimo de vigoroso compromiso), el mandatario jocoso les pidió a los deportistas sacar el dicho “Fuá” como expresión  de esfuerzo mayor.

“Tengan la certeza de lo mucho que valen y tengan además el plus, iba a decir otra cosa, pero bueno, el Fuá (risas), y además ser mexicanos, el valor de ser mexicanos, el orgullo de ser mexicanos siéntanlo ahí.”

¿Ahí?

 

 

 


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© Luis Lauro Garza Hinojosa