Suscribete
 
1320 17 Mayo 2013

 

El pacto y la corrupción
Samuel Schmidt

Los Ángeles, California.- Es un error comparar el Pacto de la Moncloa con el Pacto por México. El primero era necesario para hacer avanzar la transición democrática española, para lo cual las principales fuerzas políticas determinaron que lo esencial era terminar con la dictadura, aplazando otras cuestiones que aunque eran muy importantes, debían diferirse para otras circunstancias, el interés nacional reclamaba otro esfuerzo.

El Pacto por México ha sido para reforzar algunos de los elementos perversos del capitalismo salvaje mexicano enmarcado en la doctrina neoliberal. No es una necesidad para todo el país, hasta llega a ser inconveniente para las grandes mayorías, porque los que han pagado el costo neoliberal lo seguirán pagando, y ahora enfrentan a las opciones partidarias que debieron luchar por la calidad de vida, pero no lo hicieron porque se pusieron en las manos de quien requería legitimarse, aunque al panista Madero sólo le falta definirlo como encantador de serpientes, porque ya sucumbió ante sus caricias, sólo falta saber si se parecen a las del tesorero de la federación de la época revolucionaria.

Los resultados preliminares de las grandes reformas dejan mucho que desear. La reforma laboral que antecede a la formalización del pacto pero no su espíritu que ya se construía, ha generado efectos negativos: desempleo, reducción de salarios, no mejora la condición laboral de las mujeres, no se pagan salarios caídos, y no se facilitó la transparencia ni democracia en los sindicatos.

La reforma educativa está lejos de concretarse en decisiones políticas que eleven la calidad en la enseñanza, aunque en realidad bastaría que se cumpla la ley para asegurar mejores resultados, mientras tanto, ha disparado serios conflictos políticos que se negocian en el Pacto.

La reforma financiera parece estar hecha para favorecer a los bancos, lo que se manejará en contra de los golpeados mexicanos de a pie, que de por si son presa de una banca usurera y ambiciosa, cuya falta de solidaridad con los intereses nacionales es notoria.

El Pacto ha servido como moneda de cambio para facilitar negociaciones políticas y hasta para extorsionarse mutuamente. Lo último fue la presión del PARD (PAN-PRD) para frenar que el asistencialismo se maneje clientelarmente, cosa que hacen todos los partidos hasta que son descubiertos y entonces negocian para que no haya consecuencias, o sea que no se aplique la ley.

Cada vez que un partido siente que el fuego le llega a los aparejos amenaza con afectar al pacto; por eso llama la atención la acusación de corrupción en Pemex de la que culpan a Cesar Nava, ex presidente del PAN y hombre muy cercano a Calderón.

No son nuevas las denuncias sobre la riqueza inexplicable de Nava aunque había silencio, ¿qué venció la tolerancia? ¿Romper las resistencias del PAN para aprobar las reformas priístas?, ¿Prevenir chantajes futuros de Madero?, ¿Demostrarles que el poder se usa para imponer decisiones y que es indivisible?

Con el PAN, la corrupción se elevó a niveles desconocidos en las peores épocas del PRI, pero no fue exclusiva de los panistas; o bien llegó al poder una generación de políticos depredadores, o los priístas entendieron que había una coyuntura propicia para saquear al país; así empiezan a escasear los políticos y no pocos empresarios que no tienen cola que les pisen. Consecuentemente, la capacidad de extorsión se ha ampliado, los políticos se vuelven cómplices del saqueo del país, lo que los lleva a chantajear o a la inmovilidad en la aplicación de la ley, y en ambos casos aumenta la impunidad.

Es por eso que se litiga en los medios (remember Granier) pero no en los tribunales, porque el caso dura tanto como les interesa darles línea a los periodistas y lectores de noticias, lo que lleva al periodismo a compartir la complicidad. Pero el PRI modifica el esquema y lanza el caso contra Nava a Estados Unidos. ¿Será porque allá es común arreglar los asuntos fuera de la corte y con frecuencia por medio de acuerdos confidenciales, para los que las leyes de transparencia mexicana son inexistentes? ¿Peña Nieto quiere ponerle la cuerda del ahorcado al panista Madero en condiciones inmanejables para el PAN? ¿Desconfían del trabajo de los jueces mexicanos? Sea cual sea la causa y resultado, la cultura legal es afectada y con ella la democracia.

A Peña le falta encarcelar un pez gordo panista, han detenido a uno por la Estela de Luz (de pus dicen los detractores) pero no es bastante gordo simbólicamente, y quién mejor que alguien cercano al antecesor en Los Pinos y que presidió el partido, éste generara un daño mayor, justo para las elecciones y para forzar a los presidentes de los partidos, básicamente él PARD, a chistar y aprobar lo que su nuevo amo promueve vía la nueva institución: el Pacto por México.

 

Su nombre :
Su correo electrónico :
Sus comentarios :

 

15diario.com